sábado, 20 de agosto de 2016

La Mujer de Verde

Está sentada en el sillón con los ojos cerrados. Si los tuviera abiertos, tendría la mirada perdida. Si me fijo detenidamente, aún veo fácilmente la cara sin arrugas en aquella primera tarde de verano. Eso sí, lleva tanto tiempo con la mirada perdida que ya apenas la recuerdo de otra forma. Aunque sigue siendo más de lo que recuerda ella.
Me acerco lentamente, siempre con apoyo porque los riñones me martirizan. Me siento. Qué molesto es el sillón. Lo siento. Demasiado duro.
“Señor”, llama, como suele hacer. “¿Siempre hemos sido tan viejos?”, me pregunta antes de acariciarme la mano despacio.
“Un poco. Sí”, le contesto con un nudo en la garganta.
“¿Y cuánto tiempo llevamos juntos?”
“No lo sé.”
“¿Lo que dure?”
“Lo que dure.”

martes, 20 de mayo de 2014

miércoles, 7 de mayo de 2014

El lugar donde viene, el lugar a donde va

Entre dos piedras rotas por los extremos te encuentro y no sé qué sacar en conclusión. A primera vista no sé si son parte de una piedra mayor, superior, que ya no pudo aguantar la erosión del viento y del tiempo o que simplemente son dos piedras que no tenían nada que ver entre sí pero que por un casual, por el tiempo y el viento y la luna han llegado a encontrarse durante un solo segundo. Mi segunda impresión está fuertemente condicionada por la primera y ya no sé qué es quién ni cómo ni cuándo.

jueves, 13 de febrero de 2014

Tras de mí, una escena

Yo voy a celebrar el San Valentín solo. Un año más. Pero si digo "celebrar" es lo que es. La gente no celebra estar solo. Menos aún lo celebra la persona "(gesto con las manos de comillas) no-capitalista" cuando se lo recuerda la sociedad capitalista en la que vivimos. Yo sí. Creo que me lo merezco. Voy solo al concierto de Iván Ferreiro y después voy a ir a ver a Pablo tocar. Yo digo "oh yeah" y se me llena la boca cuando lo digo por eso. Quizá sea triste. Quizá no sea triste que por fin no me sienta incómodo con el hecho de estar muy soltero. Por X motivos, siempre pensaba que había que tener pareja y mira que sabía que no debía pensar así, pero es lo que hay. Pero yo soy un tío con suerte y acabará bien la cosa. Como me dijo Álvaro ayer, "Cuando en la vida también tienes suerte, tienes que actuar como si siempre tuvieras suerte". Es clave. O eso creo. Valiente.

domingo, 2 de febrero de 2014

De escudos y piedras usadas

Repasando el artículo de la hija adoptiva de Woody Allen, que consiste en una carta (puedes encontrarlo aquí), mi cabeza empieza a divagar. Una parte de mí quiere creer que Woody es inocente, pero la parte que atrae consigo un poco de razón me dice que es muy probable que sea cierto. Con lo paranoias que es Woody Allen y con lo que muestra en sus películas, seguramente sea cierto que abusó sexualmente de su hija. Me da igual que haya gente que diga que los Farrow están mal de la cabeza. Estas cosas pueden perfectamente tener un punto desencadenante y podría ser este.
La cuestión. Asumamos que sí es culpable (al menos en estos párrafos). ¿Hasta qué punto separamos al autor de su obra? ¿Nos da igual su vida si la obra es genial? Pues no, no creo, oye. Yo, sinceramente, no podré ver las obras del hombre este de igual modo que las veía hasta ahora. Lógica aplastante. Y mira que alguna de sus obras me fascina. En serio. Pero no lo puedes tener todo. Seguiré viendo sus películas, pero creo que tengo una excusa para no ir a ver al cine una peli suya o comprármela, es decir, de no aportarle dinero a un hombre que debería estar en la cárcel. Que oye, lo sé; yo, que declaro mi amor a la forma de escribir de Hemingway y de Joyce, me encuentro diciendo esto. Probablemente me caerían ambos fatal y es posible que le dé menos importancia a sus respectivas personalidades porque hace mucho que han muerto. La cuestión es que hay un límite que puedes perdonar. Los artistas tienen sus problemas y algunos se ven en lo que se ve publicado. Cada uno tiene que luchar contra sus ambigüedades, sus hipocresías y si tienes algunos deseos extraños, pregúntate por la moralidad y necesidad de los mismos. Si sobreviven a mucha criba, quizá sobrepases algún límite de lo que se considera mentalmente sano, sea el deseo que sea.

Ahora asumamos que no es verdad, que no abusó de ella sexualmente. Pues ya está, entonces. Punto. ¿No? Pero si no es así, ¿hasta qué punto perdonaríais los defectos del artista? Os propongo algunas ideas de "¿cómo reaccionarías a"...
¿Que se haya casado 4 o 5 veces? ¿Que sea arrogante a más no poder? ¿Que a pesar de lo bien que hace una cosa, se odie u odie el mundo en el que vive? ¿Que se aísle del mundo y no quiera socializar? ¿Que se haya aprovechado de su(s) hija(s)?

Yo personalmente, no sé dónde está mi límite. No sé hasta qué punto me influye la sociedad y la religión y la época, pero algo me debe influir, aunque no me guste ninguna de ellas. Yo creo que sí hay que separar la vida y la obra. Como me decía antes un colega, "su obra no puede ser su escudo", pero podemos perdonar algunas cosas. Ahora lo digo por mí mismo, que estoy lleno de defectos y amo escribir. No utilicéis lo que escribo para defenderme. De hecho, quizá incluso lo podéis utilizar para atacarme, pero tampoco seáis la primera persona en tirar la piedra. Cada uno tiene sus virtudes y sus defectos; cada uno tiene que vivir con los propios y con los demás e intentando solucionar los problemas que se tienen.

sábado, 1 de febrero de 2014

Tiene un aire a Greta Garbo

El otro día leí una frase de Neil Gaiman. Decía que era muy bueno "apagando el mundo". "I like writing on the go", decía. Lo entiendo. Todos lo hacemos, me parece. Todos los que escribimos, yo creo. También los que no, oiga, pero no viene al caso ahora mismo. Desconectamos del mundo de un modo u otro siempre, te guste hacer lo que te guste y pases el tiempo como lo pases. Como persona a la que le fascina escribir, lo hago. Muy a menudo. Más últimamente. No sé qué me pasa que estoy sintiéndome libre. Me desconecto del mundo y me conecto cascos y música; recuerdos e ideas vienen a mí. Desconectarme, apagar el mundo. No significa que me aleje ni física ni emocionalmente de él. De hecho, creo que cada vez que escribo echo raíces. Me uno más a cierta gente, a ciertos libros, a ciertas canciones. Echo de más y echo de menos. Es dulce y salado, caliente y frío. Escribir es un juego de malabares que me gusta practicar muy a menudo.

lunes, 27 de enero de 2014

Ya volveré el año que viene

Empezar el año nunca ha sido mi fuerte. En realidad, empezar lo que sea nunca ha sido mi fuerte. Sea por H o por B, siempre ha sido complicado y nunca supe bien cómo. Quizá el 2012 fue fácil de empezar, pero no fue valiente. No había otra opción, en realidad. Éste, sin embargo, aunque esté siendo de nuevo diferente, como todos los nuevos principios de año, estoy, que es más de lo que podía decir otros años.

sábado, 25 de enero de 2014

10 libros

Antes he visto de casualidad una lista titulada algo así como "Los 10 libros que siempre te acompañan". Eso, que el que contestaba a eso tenía que hablar de los 10 libros más influyentes en su vida. Y me puse a pensar en ello. La verdad es que algunas de las obras que he escogido se han resistido mucho y hay alguna de la que tengo mis dudas. La cuestión, aún así, es rendir cierto homenaje a algunos libros que, creo, me acompañan desde hace cierto tiempo y me acompañarán otro tiempo más. Debido a las dudas que tengo sobre algunas de esas obras, supongo que con el tiempo eliminaré alguna de la lista para dar entrada a otras que me queden por leer. Por ejemplo, supongo que cuando lea El Sonido y la Furia de Faulkner, o alguna otra, eliminará a, por ejemplo, Matadero 5 de Vonnegut o La Señora Dalloway de mi amiga Virginia, por poner dos de los varios que hay con interrogantes.
Los que sí están fijos no llevan interrogantes y están para quedarse unos años, calculo. Ahí va mi lista. Si por un casual la lees y decides poner la tuya, por favor compártela conmigo. Te lo agradeceré.

1. The Sandman, de Neil Gaiman. (No podría decirte un volumen en particular, que toda la saga me enamora. Sin embargo, le daré siempre más importancia al primero, en ese en el que aparece la bendita hermana del protagonista.)

2. El Juego de Ender, de Orson Scott Card. (Aún a día de hoy me la podría leer muy rápidamente. Es, posiblemente, mi novela favorita.)

3. Ulysses, de James Joyce. (Sí, no lo he llegado a acabar, pero sé que si saco tiempo para leerlo (si es que lo tengo), me fascinará en cada momento más. Me parece, de más o menos un quinto que leí, LA NOVELA.)

4. Adiós a las armas, de Ernest Hemingway. (Cuando la leí por primera vez por ocio al final de mi Erasmus, me fascinó. No sabía entonces ni sabía hasta ahora lo importante que resultó para mí tanto en expectativas de qué leer, cómo y por qué, como en cómo escribir. Forever fan.)

5. Ardalén, de Miguelanxo Prado. (Otro cómic más. El dibujo es fascinante y me enamora. La historia no me parece fantástica, pero es un cómic precioso, tanto por la historia como por el dibujo.)

6. La saga de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. (Es fascinante lo que me engancha la saga. Si tuviera que escoger uno, no sabría qué decir. Incluso Festín de Cuervos tiene sus cosas que me gustan. Saco muchos trabajos para clase sobre la saga, por lo que le debo más de una.)

7. Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut? (Libro que me costó un mundo leer para clase porque me resultaba muy triste. Me dolía leer lo que leía. Ahora le tengo mucho cariño e incluso forma parte de los libros de estudio para mi TFM. Espero no acabar odiándolo.)

8. El Temor de un Hombre Sabio, de Patrick Rothfuss? (Sí, es el segundo de una saga. El primero me gustó mucho, me pareció MUUUY entretenido, pero este ya me gustó mucho más. La forma de contar la historia me gusta. Tiene sus cosas. A ver si sale ya el tercer libro.)

9. La Señora Dalloway, de Virginia Woolf? (Mira que me parece deprimente esta mujer y esta novela, pero me sentí bien cuando la leí. Me sentí un poco en casa, lo que no habla especialmente bien de mi personalidad.)

10. La saga de Harry Potter, de J. K. Rowling? (Sí, esto ya es emocional. Me gusta leer porque un buen día, siendo bastante niño, cogí sus libros y los devoré. Le debo bastante a nivel personal. No hay más que hablar.)

martes, 21 de enero de 2014

Sing me to sleep

Son las 9.30 y me parece muy temprano. Excesivamente. Estás leyendo esta entrada, ahora es el momento de dejarla o darle una oportunidad.
Me parece muy temprano porque el primer día que recuerdo de no hacer nada para clase es el 1 de enero. Lógico. Ayer acabé todas las entregas, ya han sido escritas todas esas palabras que necesitaban su sitio en una cantidad inmensa de folios, a veces desmesurada. Ayer entregué los dos últimos. Llegué a casa y acabé escribiendo hasta las 3 de la mañana. Me fui a cama sin alarma puesta. "Mikel, duerme todo lo que quieras", me dije. Y a las 9, menos de 6h después, ya estoy despierto. Los ojos me piden descanso, pero no mi cabeza. Es interesante ver cómo reacciona el cerebro humano. Prácticamente lo único en lo que pienso en leer y trabajar para el TFM y en leer y escribir para mí. No tengo remedio.

domingo, 19 de enero de 2014

Cause

Es la una de la mañana y acabo de apagar el ordenador. Llevo dos minutos lavándome los dientes y ya empiezo a escribir este post en el móvil porque no quiero encender de nuevo el ordenador y porque veo esta entrada como algo inevitable. He visto "Searching for Sugar Man" y me ha gustado. Mucho. El hombre este me ha hecho recordar cosas buenas. Me gusta su música. Cuando veía el documental, ya en la primera o segunda canción sabia que quería poner, al acabar, una canción suya en facebook o donde fuese. Me decía "esta", aunque volvía a hacerlo a la siguiente canción que sonaba.  Fue la magia de los primeros tres cuartos de hora. Después me siguió encantando, pero sentí como si me quisieran vender algo y eso no me gusta.
Pero el documental me ha gustado. Me ha hecho pensar y disfrutar y pensar y sufrir y no sé qué más, pero algo más. En los próximos días me sumergiré en la música del Rodríguez este a ver qué me depara la vida.

sábado, 18 de enero de 2014

Lo tomas y lo dejas y lo tomas y lo dejas y

Te retomo por un momento bastante breve porque ayer te recordé en una situación extraña, distinta y nueva. Por un momento te eché de menos, aunque ya te esté echando de más. Soy así, lo siento, pero no es nada que no sepas ya. I'm a Rocket Man.
Y aunque (.) no siempre (.) sepa (.) qué quiero, sé que eres un colchón que utilizo para dormir un poco mejor. Un poco. No es que tenga problemas, pero es por la costumbre de dormir solo.

lunes, 6 de enero de 2014

Ella sonríe y devora la vida. Él devora la vida y sonríe.

"Ella duerme por las noches y no recuerda lo que sueña. Él sueña con dormir cuando duerme y sueña con soñar lo que ella sueña. Y sueña con soñar lo que ella sueña.
Ella es la esperanza de la humanidad y él escribe mientras ella duerme. Él fuma y obedece, ella habla y resplandece."

Días así en los que el trabajos para clase no parecen tener sentido y que acaben bien molan. Escribir cuando el resto ya está cerca de dormir o durmiendo ya. Hoy sueño despierto como hacía días que no soñaba y como hacía noches que no dormía (despierto). Seguiré escribiendo, que mañana tengo que viajar a Santiago y como es tradición, no podré dormir bien.

"Ella siempre mira hacia delante y él jamás mira hacia atrás."

[Que los años y el presente nos sorprendan a los dos], por favor.