Piensa en algo bello. Seeehhh, quizás te vengan a la cabeza unos ojos de mujer (u hombre), unas caricias... Pero hay más cosas, ¿verdad? El abrazo de un hermano al despedirse, el orgullo que siente un padre o una madre; la confianza el saber estar de un amigo. Mentiríamos si dijésemos que ahí acaba, ¿o no? ¡La vida es bella!, ¡qué bello es vivir!, ¿no decían así? ¡Claro!, ¡cómo no! El par de cubatas del sábado por la noche, ese cigarrillo de después, o lo que se entienda por cigarrillo; la piel de gallina durante un concierto, la lagrimilla de aquella peli... Pero recuerdas también aquellos malos momentos, ¿a que sí? Cuando se acabó, el despertarse solo después de tanto tiempo y no recordabas qué era aquello..., recuerdas lo duro que fue no devolver las llamadas, o que no te las devolviera... ¡Oh, sí, qué duro fue! ¡Y qué duro es de vez en cuando!, ¿verdad? Pues sonríe, ¡porque eso es vida! Están también las desilusiones, los peros, la falta de rosas o piruletas en el día de los enamorados...
Perdona por haberte recordado esas cosas, pero ahora levanta la vista; mira por la ventana. ¿Qué ves? ¿Nada? Ah, es que quizá sea de noche y estés de viaje, o que no haya ventana, o por cualquier otro motivo. Pero, ¿a que en el fondo ves luces? ¡¿A que en el fondo ves algo más?! ¡Claro! He ahí el futuro. Cógelo, agárralo, bésalo. Abre los brazos, abre las piernas y deja que te haga el amor de arriba a abajo. Pero correspóndele, que no me entere yo, ¿eh?
Juan Luis. 1,83 m. Alto. Moreno. Ojos verdes y profundos. Espalda ancha de nadador. Era el presidente de una compañía de hoteles fundada en el Reino Unido y que poco a poco se iba expandiendo por el Viejo Continente al igual que por el Nuevo Mundo. Tenía todo lo que quería: dinero, casa grande, sexo consentido y gratis siempre que quería... Mantenía a sus hermanos y a sus padres pero vivía solo; le encantaba cocinar, pero tenía contratado a un cocinero que cambiaba una vez al año para que cocinara para él; le fascinaba el deporte colectivo, pero se pasaba dos horas cada mañana antes de ir a trabajar entre la piscina y el gimnasio; le encantaba bailar, pero sólo ponía la radio en el canal de noticias; le apasionaba leer, pero sólo escribía. Decía que ninguna persona era capaz de impresionarle mínimamente. Era filofóbico.
(22.43, @ Glasgow, llevaba el bus parado 13')
Normalmente me despierto muy tarde. Por eso, en días como hoy, pienso que Oli me acompaña durante el desayuno para despedirme, porque sabe que me voy. Lo mismo creo con los mimos que pide, y también con que le acompañe en su desayuno.
Hoy quizás es un día raro, pero como siempre: maniaaaaana, venme a buhcar.
Sin conocerte ya te quiero, porque llevo esperando por ti toda mi vida. Eres la persona con la que soñé alguna vez encontrar. Es muy brusco soltarlo así sin venir a cuento, pero si crees que lo que yo creo, si sientes lo que yo siento, ven y vuela conmigo. Las dobleces de mis sábanas son producidas por mí, única y exclusivamente por mí, por las vueltas que doy en la cama esperándote, y tiene más ganas incluso que yo de ser compartida. Tras tantos años, lágrimas, risas (todo en solitario), se ha convertido en el mejor recipiente de mis pensamientos y dolores. Ha habido tantos a lo largo de tan pocos años que creo que cuando caigas en la cuenta, me aceptes y vengas conmigo, se derrumbará, porque a pesar de estar deseosa de que te encuentre, mi cama no podrá soportar la embriaguez de mi mente, el éxtasis continuo que mantendrás en mi corazón. De toda relación hay un perdedor. Pero no temas, esta vez no serás tú. Ya me ocupo yo de no estar involucrados en más dolor.