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sábado, 11 de agosto de 2012

Twelve.

Buscamos paraísos que nos permitan no pensar, que nos permitan relajarnos hasta extenuarnos, porque tanta relajación no es buena. Necesitamos actividad, hacer algo; somos humanos, no podemos simplemente vivir dejándonos llevar, no. Tenemos que vivir la mejor vida que podemos. Eso sí, para hacer eso, para eso tampoco podemos hacer que los demás vivan peor vida de que la que pueden.

Y bien sabes que esto es sólo pseudo-filosofía barata, pero a veces me gusta creer que sé.

(¿Cuántas veces caeré en hacerme el inteligente admitiéndome mis propios errores?)

jueves, 15 de marzo de 2012

HaVer Salida


El incesante paso de unas horas que parecen no pasar no soluciona el agobio de unos días en los que predomina la falta de horas de sueño, sobran las horas dedicadas al estudio (por falta de eficacia y eficiencia), una imaginación que parece ir a más, unas ganas predominantes de una cerveza en mano, con el consecuente (y continuamente presente) temor de una despedida (con la imaginación y la Musa) por excesos de (necesidad de) relajación, de paréntesis, de comas, de brevedades más incongruentes que inconsistentes.
Y necesito gritar, encontrar las preguntas adecuadas para unas respuestas que no voy a encontrar. Pero nos levantamos de los golpes, ¿no es así? Más de los que nos auto-infligimos que de los producidos por los demás. Aunque supongo que en el fondo son siempre auto-infligidos, ya que decidimos exponernos al daño.
Y como dicen en aquella tan maravillosa peli, "Mientras no elijas, todo sigue siendo posible." En el fondo, no pasa nada, como decían: "La mayoría del tiempo no pasaba nada, como en una película francesa." No, no creo en el efecto mariposa; muy a mi pesar, ahora mismo no sé en qué creo. Prosigamos, aún así.

domingo, 26 de febrero de 2012

Sálvese quien pueda

¿Sabes esa sensación de agobio que te exprime el corazón como si fuera una naranja, que te oprime los pulmones impidiéndote respirar como es debido?
No voy a mentir: creo conocerla. Es un sentimiento que me ronda el cuerpo, un ligero cosquilleo, un hormigueo que va desde el dedo pequeño de cada pie hasta arriba, hasta los hombros. Llevo con ella unos días, unas semanas. Uno pierde la consciencia de cuánto tiempo lleva así hasta que se hace inevitable afrontarla, por duro que sea.
Y es que va siendo hora de afrontar los errores, las indecisiones, las malas decisiones. He pensado que dejaba de fallar, cuando en realidad sólo cometía fallos, uno tras otro. Es duro tropezar con la misma piedra, porque mentiría si dijese que es la primera vez que me ocurre. Mentiría de nuevo si dijese que será la última. He echado de menos las compañías que antes echaba de más, echo de más a gente que echaré de menos en cuatro o cinco meses. Porque soy así, no quiero nada de lo que tengo. Me he reído de los aficionados del Real Madrid por mirar demasiado al pasado diciendo que ellos tienen "9 Copas de Europa", aunque muchas de ellas tuvieran cierta "ayuda", de uno u otro modo; pero yo soy peor, no sólo miro a un pasado que ojalá fuera inexistente, porque he hecho pocas cosas bien; también miro en exceso al futuro, esperando éste me depare algo más, siendo ese "más" justo lo que merecía.
A estas alturas no sé qué es lo que me merezco, pero es, con toda probabilidad, esto que tengo, esto que estoy sufriendo/sintiendo. Sí, admito que "llevo días buscándome". Miento; no son días, son años. Y aunque la gente pueda describirme con un gran acierto, no es más cierto que aquello que creo puedo llegar a ser. Porque tendré que dejar ese sentimiento de arrogancia que de vez en cuando me invade cuando leo cosas, escucho cosas, pensando que yo podría hacerlo mejor (cuando es algo de lo que entiendo). El problema es que ya se me olvida qué es de lo que entiendo. Me falla la imaginación, los recuerdos, cierta ambición. No me falta "amor" por lo que quiero hacer en realidad, mis sueños de cuando era todavía un niño. Quizás sea ese el problema, que todavía soy un niño, que tengo que crecer. Sí, supongo que esas cosas las seguiré queriendo hacer más adelante, pase lo que pase. No creo que nadie me quite las ganas de enseñar, de dar clase; tampoco creo que nadie me quite las ganas de seguir escribiendo, escriba como escriba la gente, esté como esté el mercado. Porque hay ciertos caprichos que una mente tan inestable como la mía quizás no debería tener. Supongo que también es bueno mantener algunos caprichitos...

Y supongo que ya son horas de dejar esta entrada. Me he perdido en algún momento. Sólo quería escribir un par de líneas para que siguiera teniendo todo sentido. Quizás es que sigo sin tener sentido. Quizás es que nada de lo que haga mientras no tenga un buen propósito seguirá sin tenerlo.



Sólo quiero que esta herida se prenda.

lunes, 13 de febrero de 2012

No entiendo de cómo y por qué

Me he vuelto a perder en minuciosidades de palabras mal escritas en un contexto más perdido que la Mona Lisa en MTV Tuning. Me he entregado plenamente durante horas al vicio de la lectura, del dar y tomar que conllevan las palabras escritas. Por eso a estas horas, a falta de media hora para el 14 de febrero, declaro que mi amor es la palabra escrita. Es un amor. Porque siempre da. Quizás dé tortazos, palmadas en el culo, ponga la zancadilla, te eche una mano... siempre me acompaña, y eso es mucho más de lo que puedo decir mucha gente que, por las circunstancias, me veo obligado a acompañar. Sí, referenciando una vez más, diré que soy como "un lazo en un ventilador" al encontrarme con un libro nuevo: a veces dura mucho, a veces es breve porque el ventilador es malo; otras, duro poco yo por la intensidad del aire.
La cuestión es que cada día hago nuevos tratos con la palabra, intentando tener una relación más justa, más sana; aún así, cada mañana hago borrón y cuenta nueva. Rompo ideas "viejas", del "ayer", haciendo esas actualizaciones necesarias que precisamos de vez en cuando.
Lo peor es la bipolaridad diaria/semanal. Veo progresos, pero también veo muchos fallos. No sé si es un exceso de autocrítica, o que siempre tuve los pies en el suelo. A veces, tan en el suelo que estaban incluso más abajo. Dejando ambigüedades de lado, diré que este es el camino diario de la amargura en una relación más en la que el equilibrio es imposible, como todas las demás en las que yo estoy en medio.
Pero mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así...

domingo, 12 de febrero de 2012

Incendios de nieve que asaltan la vista

Este fin de semana ha habido varios momentos de morriña intensa. ¿Por qué? Porque he ido de viaje por Escocia, viendo paisajes, monte, hierba: verde. Mucho verde. Y si bien es cierto, que no hay más cantidad que en Galicia, para mí sigue siendo primero de todo Galicia. Porque sí, Galicia es gigante para mí. No sólo el verde, sino que también la compañía. He recordado no sólo el paisaje, las ciudades, los momentos solitarios (que suelen ser los más abundantes), sino que las compañías también: aquellas pachangas a las tantas, aquellos maratones, aquellas cervezas en el bar de siempre, aquel "hoy no salgo" y la correspondiente reacción de alguno que pone música que me anime a salir o que me diga "venga, sólo una"... Porque "ooooostia", esto es espectacular, pero no puede ser como nuestro humor, nuestros libros, nuestras risas. Sí, claro que aquí también existen, ya sea por el hábito recién adquirido de "sonreír por sonreír" o por que de verdad se lo merece.

Aún así, estoy deseando volver también. Aún sabiendo que esto no es para siempre (y también POR ESO hago mucho más que en condiciones normales), estoy deseando encontrarme más a gusto, a mi ritmo, en mi soledad. Vivo más de lo que debería, debería bajar mi ritmo, mi velocidad, pero hoy en día es inevitable, es lo mejor.


Y al parecer se nos da bien pelear...

lunes, 6 de febrero de 2012

Quiero decirte

Yo sé de uno que ha estado rondando por ahí mientras sus pensamientos se desligaban de él. Siempre se alejaban de él, tirando hacia atrás y adelante en el tiempo, recordando, viviendo, intentando saber qué hacer en el futuro. Nunca acertó, y tampoco acertará. Todo es una incógnita: tanto por qué ha hecho las cosas, como todo lo que estaba por venir.

Yo sé de uno que ha hecho demasiado e insuficiente a la vez, mientras un sentimiento de culpa incandescente e irreprimible le atosigaba los pulmones por no hacer más, por hacer en exceso.

Yo sé de uno que ha disfrutado mucho en la vida, al igual que sufrido y que, a pesar de todo, seguirá siendo igual de idiota, igual de brillante, igual de indecente; IGUAL.

O igual, quizás, yo sé de uno que siempre habla de más, siendo la palabra hablada la menos frecuente en su expresión. ¡Qué vergüenza, ¿verdad?!

domingo, 22 de enero de 2012

They will be gone

The fact is that we're in times of trouble. My dreams I have when I'm awake have abandoned me in the dark. They're lost, and I can't find them. They're my children, and I miss them. I admit having been arrogant due to their existence... but now... here I am, offering free hugs. Not because people need them (they actually do), but because it is me who do need them.

And at night... the moment I think those daylight nightmares leave me alone, and that I'll get some sleep, in solitude (,) I find more dreams (not nightmares) lying ahead of me. It is problems, worryings that I do have when awake, but I can somehow avoid. Fortunately, this will definitely not be one of those calamities that remain for some time, nor will it seem eternal. It will last days, maybe weeks, but it will leave. It will leave, as teardrops in the rain.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Reconstrucción

Asumo la culpa. Todas las cosas malas hechas hasta hoy, por una noche, podían quedar olvidadas. Me da rabia, pero sé que prefiero recordar mis errores. Es cuestión repetir menos errores.

martes, 8 de noviembre de 2011

Días contados. Noches libres.

Son días inconexos que no parecen tener sentido porque no es lógica esta sucesión. No es normal que, después de una tarde tonta delante del ordenador, uno se pase la mañana y gran parte de la tarde y noche loco de alegría y de un rollo guay, animado. No se busca lógica; hay un punto en el que deja de importar. Lo que busco es ser menos incoherente. Me lo suelo permitir, sólo tengo 21 años.
No hay nada que perder, mucho que ganar. ¿Fue antes el Carpe Diem o el Hakuna Matata?

sábado, 1 de octubre de 2011

The remains of the shipwreck

I have sinned again, whoever you are. I do not even know if you can hear me, or if you condescend to read what I write. I did not have dinner sat on a chair, again. I took my plate, full of chicken breasts, and put it back to where it was before. There was enough space on the table, but what irritated me most was how many empty chairs there were. I decided to change my habits while I was putting the fifth or sixth bite of my food to the empty space between my black woman lips. Every movement I made was slow. Strangely slow, as if I had been slowed down. I masticated slowly, rose up the fork and down again as if the hero in the film had been shot, and he knows he is about to die. The only "normal" gesture was the cutting. And that is because loneliness does sometimes make me agresssive and I do some things faster than usual. The fact is that my life is being really slow lately.

Restos de un naufragio

He vuelto a pecar, seas quien seas, y si me escuchas, o, más bien, te dignas en leerme. Hoy he vuelto a comer pie. He cogido el plato, lleno de pechugas de pollo y patatas, y lo he vuelto a dejar en el mismo sitio. Había sitio de sobra en la mesa, pero la cantidad de sillas vacías me enervaba. Me propuse cambiar mientras me llevaba el quinto o sexto bocado al hueco entre mis labios gruesos de negrita. Todos mis movimientos eran lentos, extrañamente lentos, como si me hubieran reducido la velocidad. Masticaba muy despacio, subía y bajaba el tenedor como si hubieran disparado al héroe de la película y estuviera cayendo y supiera que estaba a punto de morir. El único gesto que hacía a una velocidad era el de cortar, y es que la soledad, de cuando en vez, me pone agresivo e ir más rápido de lo habitual. Y mi vida transcurse muy lentamente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

White Walkers

My tongue is tied and my arms, exhausted. I'm mental and my legs can't stop moving. I don't know where I'm going, but least I know where I'm coming from. This might be the beginning of the end, but I don't really care, actually. My days are quite stressful. I wonder wether I should be feeling bad because things aren't as easy as I had expected them to be. It's far harder than I thought it would be, but I don't mind at all. I'll get used to it, and that's the main point. I may be too high to see the point, or even what I shall do. I just don't worry about it, I'll figure out what I have to do. I need to take my time. One week is not enough.

jueves, 22 de septiembre de 2011

My Life as a Duck

It is not that hard to get used to changing. I may be slow in realising how lucky we all are in living such things like the Erasmus. Days may sometimes seem an emotional rollercoaster to me, as when I was 15 or 16 years old. However, it looks like it's getting better and better. It is getting easier. I love meeting new people, despite my beeing too shy. The fact that you can share opinions with almost anyone you would have never met had not it been for this experience is awe-inspiring. Yesterday, I had one of those conversations you like. You talk about everything and nothing at the same time. It is not a silly conversation, but it is not deep, either. It is kind of that "meet & greet" thing between two cultures, some people who want to understand each other. Like potentially good friends. My message is not clear and object to be criticised, as it always is. Some things can never change. Some of them must never change. ( http://youtu.be/GbB-2itpw5U - Charlie Winston's My Life as a Duck)

lunes, 19 de septiembre de 2011

El cielo de Madrid-Aberdeen


Ayer me encontré escuchando esta canción ya en la ciudad (en las residencias), y mi cabeza hizo automáticamente la adaptación, cambiando Madrid por Aberdeen con su correcta pronunciación. Me volví a emocionar. Una de las tantas veces que lo hice ayer. Desde las 4 hasta las 11 que me fui a dormir (hora escocesa).
Los abrí despacio y os iré diciendo que veo, porque sí hay algo.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Baldosas amarillas por coleccionar

Normalmente me despierto muy tarde. Por eso, en días como hoy, pienso que Oli me acompaña durante el desayuno para despedirme, porque sabe que me voy. Lo mismo creo con los mimos que pide, y también con que le acompañe en su desayuno.
Hoy quizás es un día raro, pero como siempre: maniaaaaana, venme a buhcar.

domingo, 28 de agosto de 2011

La marea de olas que te arrastran a un vicio del que difícilmente querrás escapar

Tenía el corazón agarrotado. Se oprimía solo, y se volvía a relajar y expandir. Opresión. Relajación. Podía ser un simple latido, pero no lo era porque le dolía. Estaba como si una pesadilla le acabara de despertar, como si hiciera un esfuerzo físico excesivo y el corazón estaba tenso. Era una lucha intensa por aparentar estar tranquilo, sabiendo que por dentro estaba temblando.
Porque cuando la volvía a mirar, se le mareaba hasta tal punto que no podía seguir mirando. Por suerte, a ella parecía pasarle lo mismo. Se rieron. Fue una carcajada limpia y sincera. Sus bocas empezaron a buscarse, pero no se encontraban. Parecían moscas alrededor de un foco de luz. Porque cada boca era el foco de luz de la otra, eran soles, como estrellas. Una vez estuvieron a unos pocos milímetros, volvieron a sonreír, y se sumergieron en ese mar que hasta hacía unos segundos era de dudas, y ahora era de felicidad, orgullo y, sobre todo, futuro.
Sus manos se rozaron unos segundos, hasta que se encontraron. Se cogieron, y se volvieron a soltar. Su mano derecha subió poco a poco desde las muñecas hasta el codo del brazo izquierdo de ella, rozando cada milímetro de su piel como si fuera el último, mientras su mano izquierda ya se dirigía hasta la cintura de ella que, con el simple contacto, ya parecía derretirse. La atrajo hacia él, y la besó más fuerte, bebiendo de ella, bebiendo del tiempo, porque cada segundo que pasaba se perdía hasta la eternidad, y no querían perderse más tiempo solos, y ¿por qué siendo tan eterno ese momento se iban a querer morir?

miércoles, 24 de agosto de 2011

Seguro, ¡segurísimo!

Soy muy gracioso. Soy muy gracioso porque me hago mucha gracia. No dejo de reírme. No dejo de reírme porque me parto con las cosas que digo, hago, no hago, y me callo. Todas esas cosas las hago mal. Momento equivocado, lugar pésimo, modo erróneo... Y lo que se me ocurre es intentar que la gente vea mis fallos. Y que le gusten a la gente mis fallos. Porque a mí me gustan, ¡me encantan! Seguro, ¡segurísimo! No quiero enmendar mis errores. Quiero seguir siendo yo para dejar de cometerlos, o para mostrarle a la gente qué cosas no debe hacer, cómo no comportarse, qué no pensar... ¿Me entiendes? Me gusta esta imperfección total. No sé si es egolatría, egocentrismo, ignorancia, narcisismo, o no sé qué más puede ser, pero me hace gracia mi perfecta imperfección.

lunes, 18 de julio de 2011

Me estaré volviendo humano

Cada vez que algo le costaba superar, se le venía el mundo abajo. No conocía la búsqueda por la autosuperación, por mucho que le dijeran que sí. Que había sobrevivido a cosas horribles. Pero no era para nada cierto. En realidad, le habían sobrevivido. Le habían ayudado, "obligado" a luchar, seguir adelante. Si por él fuera, su capacidad de aprendizaje, lucha, amor propio, habría muerto hacía años. ¿Por qué los demás le inducían tanta dinámica de supervivencia si a él tampoco le importaba carecer de esa capacidad por cuenta propia?

jueves, 14 de julio de 2011

Mapas rojos

Desapareciste durante un tiempo, sólo volviendo a ratos, muy fugaces todos. Era la forma de estar presente, en forma de recuerdo. Sabiendo que al cabo de un tiempo ibas a desaparecer, tenías que dejar la huella más grande posible. Lo conseguiste. Pusiste el rojo en mis cuadros, mis exclamaciones en mis frases, e incluso mis interrogantes. En tan poco tiempo como el que tuvimos, me dejaste claro que no iba a poder conocer otra mujer igual. Y, sinceramente, no lo hice. Y tampoco creo que lo haga. Porque ahora que volviste ya no es igual. Ya no eres la misma. No eres como aquella de la primera vez; ni siquiera la última vez en la que te amé tan locamente. Ahora simplemente te quiero, y sé que no podría vivir con otra mujer que no sea contigo. Duele admitirlo, pero tampoco quiero que sea de otro modo.
Y mira que tu vuelta, al igual que tu adiós, fue completamente inesperado. Quizás, si cabe, más. No porque descubriera que mis sentimientos por ti no habían cambiado lo más mínimo, sino porque, a pesar de ello, no estaba preparado. Aún así, no pasaron más de dos semanas hasta que mi corazón estaba más roto que cuando te marchaste. Eras el mosquito que rondaba. Si no lo aplastas, o lo ahuyentas, te acaba picando. Esa picadura puede durar unos días, una semana... Depende de lo que rasques, de que intentes dejarlo pasar. Contigo podían ser meses, años, toda la vida... Finalmente te alenté a que me picaras y tú, como buena mosca tsé-tsé, me indujiste al sueño, del que nunca despertaré.
Ahora las interrogaciones son más frecuentes que las exclamaciones. Los cuadros tienen más colores que el rojo, blanco y negro. La monotonía nos acompaña tan a menudo que ya se ha convertido en una relación a tres.
Te pido perdón. Todo esto suena feo, quizás a arrepentimiento. No era mi intención. Es una bendición. La monotonía, la vida en colores, las interrogaciones... nada nunca tuvo más sentido que este presente. Somos el resultado de lo que tú has querido hacer con nosotros, y me gusta el resultado. No sabes hasta qué punto.

lunes, 11 de julio de 2011

¿Qué pides tú?

Y en cada esquina me desvelo, en cada esquina me rebelo contra todo mi ser. Cada noche enloquezco y me repito que no hace falta cambiar, que las cosas están bien tal y como están. Y otras tantas noches, en las que las drogas no me afectan (el amor, el alcohol, las amistades, la felicidad...), reitero mis intenciones de cambiar, que no me da la puta gana de ser aquel que todos ven en mí, por luchar por aquel que siempre he soñado ser y con el que soñé nunca conseguía ser. Por lo que las opciones siguen siendo las mismas: dejarlo pasar, o tomar las riendas. Siempre hay las otras dos invisibles: una mezcla de ambas, o ninguna de las anteriores. Escogí ninguna de las anteriores, aunque al final me dejaré llevar.