Los olores y dolores lo despiertan, lo refrescan. Recuerda a ratos, a través de ruidos sordos, silbidos y saliva en veloces bajadas y subidas mezcladas en un instante como segundos y centímetros que giran alrededor de un eje sexualmente concentrado en sí mismo.
-no, no-,
Levanta ligeramente el cuello estando todavía en horizontal para comprobar la repentina erección. Sin querer que sus amigos ausentes vean o intuyan que la echa de menos, vuelve la vista de inmediato al techo, mientras abandona la empresa de la búsqueda de la felicidad al cerrar los ojos. Estás condenado a morir solo y triste, chico.
-no, no-,
Pudriéndose de felicidad corre porque piensa que la adrenalina lo ayuda a respirar y a recordar a qué sabe la memoria del olvido. Un grito lo avisa y cambia de dirección. Ese golpe no ha dolido, pero lo hará como lo hacen tanto los pequeños detalles como los grandes. Debido al alzamiento del ánimo que suscita el desprendimiento de adrenalina, no escucha el segundo grito y pierde el balón.
-tampoco, lo sé, PERO-.
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jueves, 29 de agosto de 2013
domingo, 16 de septiembre de 2012
Mi Tierra
Ni el mundo es tan fácil y sencillo como los tuits de Amaia
Montero, ni es tan duro como te lo puedo llegar a explicar yo, que estoy más
triste de lo que debería estar.
No esperéis que empiece a hablar de experiencias claras, ni
de cuestiones mínimamente previsibles. Lo único posible es que captéis de dónde
puede proceder esta cadena de autodestrucción. Si es que llegáis a tanto.
La cuestión es que el mundo es mundo. Y nada más. No es un
hogar, no es nada. No es ninguna palabra humana, por lo que tampoco sería
mundo. No nos pertenece, por eso cualquier definición, por mínima que sea,
sobra. Nuestras palabras, nuestra lógica, y nuestra moral, nada de eso va a
poder llegar a entender ni explicar qué es, porque somos seres corruptos por
naturaleza. No en el sentido actual de la palabra, con esas connotaciones
socio-políticas que a todos nos vienen a la cabeza. Sino en el propio
pensamiento. Somos corruptibles en nosotros mismos, corruptibles por los demás,
y corruptibles hacia los demás. Nuestro pensamiento de dualidad/trialidad y
prefijos de infinitas posibilidades nos dará siempre diferentes posibilidades,
sin ser ninguna ‘buena’, ninguna ‘mala’ pero que, aun así, nunca llegará a toda
posibilidad que nos ofrece el mundo. Cuando de un suceso se te pasan miles de
posibilidades distintas por la cabeza, siendo de todos los colores y sabores,
sufrimientos y dolores, alegrías y amores, ahí puede que te estés acercando ‘un
poquito’ (nótese el énfasis) a todo lo que se nos ofrece (con su
correspondiente agobio existencial). Porque lo que digo es que eso nos lo
ofrece un simple y sencillo evento que nada va a cambiar el transcurso de los
hechos en la sociedad, por mínima que sea. Si llegáramos a alcanzar el
conocimiento de la mitad de las posibilidades que nos ofrece, quizá entonces
seamos capaz de crear algo interesante, quizá podamos reinventarnos y empezar
‘de cero’. No, de cero no; empezaríamos tan adelante, que el ‘cero’ está a
millones de años luz (por usar un sistema de medida comprendido por nosotros) y
que, sería tan fantástico, que no nos haría falta empezar. Ni acabar.
Quizá estoy violando leyes de pensamiento, puede que esté
sólo ligeramente agobiado; en realidad, es muy probable que lo único que estoy
escribiendo son tonterías, que haga un poco acopio de esa pseudo-filosofía que
tanto tiendo a rechazar y de la que suelo enorgullecerme de carecer en mis
pensamientos. Creo que, seguramente, la rechace porque mi cabeza da cabida a
muchas de ellas y no esté de acuerdo con ninguna de ellas.
Quizá me guste demasiado la palabra ‘quizá’, pero quizá
necesitaba un poco de agobio existencial para poder retomar mi teclado y
pantalla y poder escribir durante un ratillo. Un besi.
lunes, 16 de abril de 2012
Suenan como cañones, como los Tambores del Congo.
No tengo que disculparme cuando digo que acabaré volviendo a Galicia para trabajar. Si eso, conmigo mismo. Y no me malinterpretéis: no digo que Galicia sea mala, o no sea suficiente para mí, que, aunque en algunos aspectos así lo considere, sino porque creo que puedo ayudar a que la situación mejore. Me da igual que suene arrogante, pero es lo de menos. Quizás lleve toda la vida dándome demasiada importancia, así que dejaré (ahora y para todo lo demás) lo de que me suene arrogante lo que yo diga. No todo el mundo me va a tener que tener en cuenta (ni mucho menos).
Lo que quiero decir es que voy a luchar por algo. Personalmente sé por lo que voy a luchar. En general, por la sociedad no sé qué intentaré hacer, pero sí quiero intentar aportar algo. Supongo que mis ambiciones personales tienen que ver con poder hacer algo por los demás, que me contento con hacer cosas para los demás, aunque no quiero caer en la típica falacia de que es lo único que quiero: claro que no lo es. Como ser humano, quiero cosas para mí, y sólo para mí. Échame la culpa si quieres, pero si haces un poco de autocrítica, si no la hacías ya antes, descubrirás que tú también quieres algo única y exclusivamente para ti. ¿No es cierto? Y si no, ya dejarás de ser un crío hipócrita. Si en cambio, piensas que sólo piensas en cosas para ti y nada para el resto, supongo que deberías de dejar de ser un buen gilipollas. De esos hay muchos, porque son los que menos verdades se atreven decir en alto.
Lo que quiero decir es que voy a luchar por algo. Personalmente sé por lo que voy a luchar. En general, por la sociedad no sé qué intentaré hacer, pero sí quiero intentar aportar algo. Supongo que mis ambiciones personales tienen que ver con poder hacer algo por los demás, que me contento con hacer cosas para los demás, aunque no quiero caer en la típica falacia de que es lo único que quiero: claro que no lo es. Como ser humano, quiero cosas para mí, y sólo para mí. Échame la culpa si quieres, pero si haces un poco de autocrítica, si no la hacías ya antes, descubrirás que tú también quieres algo única y exclusivamente para ti. ¿No es cierto? Y si no, ya dejarás de ser un crío hipócrita. Si en cambio, piensas que sólo piensas en cosas para ti y nada para el resto, supongo que deberías de dejar de ser un buen gilipollas. De esos hay muchos, porque son los que menos verdades se atreven decir en alto.
lunes, 31 de octubre de 2011
Vicio #4: Deshacerse de sus vergüenzas
La mujer asesinada se encontraba sentada en una silla, con las manos atadas por detrás por una cuerda que la mantenían agarrada al poste de detrás de la silla. Estaba semidesnuda; se le veía el torso desnudo lleno de tatuajes, y la sangre que le bajaba del cuello parecía dividir sus tatuajes en dos grupos. En la parte de la derecha, había, como tatuaje más destacado, una foca con pendientes, colmillos de vampiro, falda y tacones. La completaban otros animales normales de todo tipo por los brazos: desde un caballo, hasta un gusano, pasando por un perro y un gato teniendo sexo. En la izquierda, había cuatro angelitos formando un círculo, cogiéndose entre sí las manos. De sus bocas, salían corcheas y negras. Parecía representar más tranquilidad que la otra, que era un "p*** caos", como le había dicho su compañero.
En lo respectivo a cómo fue asesinada, sólo se veía el corte del cuello que, a pesar de no ser muy profundo, parecía suficiente. "Apesta a alcohol", le había dicho su compañero. También tenía el hueco entre la nariz y el labio superior rojo y, si se fijaba uno bien, se podían ver restos de cocaína. "¿Qué pretendes decirnos con esto?" Salió del local y se encendió un cigarrillo. Las luces de la figura de mujer que había a la entrada del edificio eran suficiente luz para ver que había alguien a su izquierda un poco alejado. Miró.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Vicios perfeccionados
No es ciudad para mí. No es para alguien que necesita acabar ya una etapa que tan lentamente parece transcurrir y tantas cosas malas tiene alrededor.
Si tienes tu vida hecha y te satisface, no puedo más que felicitarte, obviamente. "Olé", y se acabó. Pero para alguien que ya no busca tanta vida social como te ofrece el pueblo/ciudad de paso/intento de capital cultural, no, gracias. Quizás se achaque a que siempre quise ser mayor de lo que soy, a vivir con más estabilidad de la que tengo, a pasar de las compañías innecesarias que nunca debí tener. Porque claro que te ofrece diversión, un mínimo de esfuerzo de tu capacidad social. Incluso te hace dudar de lo que quieres en realidad, pero estoy harto de ti, Santiago. Así como al principio te pedía tiempo, ahora te pido espacio. Quítame tiempo si puedes darme espacio.
Quiero un sitio en el que hagas menos amistades, pero que sean como las que haces de verdad, como las que se han hecho ahí. Sí, es cierto, lo otro, bien visto, no son amistades; pero es una de las cosas en las que te confunde. Te da muchas cosas, y ya no sabes distinguir. Noches, días, risas, cosas serias... Un exceso de semanas divertidas te pierde la mente, te confunde.
Lo que siempre he querido, he buscado, es una CIUDAD; grande, con posibilidades, gente de verdad. Gente joven que sabe lo que quiere. Jóvenes inteligentes y comprometidos con los de alrededor, no simples marionetas de Narciso y Baco (y algunos incluso de Edipo). Una ciudad que te ofrezca cultura de verdad, no cultura de estudiante. Una ciudad en la que vivas de verdad, porque eso no es vida. De estudiante, sí. Pero, ¿a quién le gusta la vida del estudiante? 100%, digo.
Cada uno tiene que buscar un vicio que sea bueno para con la sociedad, que aporte algo.. El mío, quizás peco por exceso, es buscar responsabilidades. No dejo de buscarlas, porque de momento no he encontrado. Sí, he sentido ilusiones de responsabilidad. He creído que quiero escribir porque la gente tiene que aprender de mí, pero no es necesario. La gente acaba aprendiendo por su cuenta. Quizás lo que mejor se me ha dado es querer querer. En eso no hay quien me gane.
Si tienes tu vida hecha y te satisface, no puedo más que felicitarte, obviamente. "Olé", y se acabó. Pero para alguien que ya no busca tanta vida social como te ofrece el pueblo/ciudad de paso/intento de capital cultural, no, gracias. Quizás se achaque a que siempre quise ser mayor de lo que soy, a vivir con más estabilidad de la que tengo, a pasar de las compañías innecesarias que nunca debí tener. Porque claro que te ofrece diversión, un mínimo de esfuerzo de tu capacidad social. Incluso te hace dudar de lo que quieres en realidad, pero estoy harto de ti, Santiago. Así como al principio te pedía tiempo, ahora te pido espacio. Quítame tiempo si puedes darme espacio.
Quiero un sitio en el que hagas menos amistades, pero que sean como las que haces de verdad, como las que se han hecho ahí. Sí, es cierto, lo otro, bien visto, no son amistades; pero es una de las cosas en las que te confunde. Te da muchas cosas, y ya no sabes distinguir. Noches, días, risas, cosas serias... Un exceso de semanas divertidas te pierde la mente, te confunde.
Lo que siempre he querido, he buscado, es una CIUDAD; grande, con posibilidades, gente de verdad. Gente joven que sabe lo que quiere. Jóvenes inteligentes y comprometidos con los de alrededor, no simples marionetas de Narciso y Baco (y algunos incluso de Edipo). Una ciudad que te ofrezca cultura de verdad, no cultura de estudiante. Una ciudad en la que vivas de verdad, porque eso no es vida. De estudiante, sí. Pero, ¿a quién le gusta la vida del estudiante? 100%, digo.
Cada uno tiene que buscar un vicio que sea bueno para con la sociedad, que aporte algo.. El mío, quizás peco por exceso, es buscar responsabilidades. No dejo de buscarlas, porque de momento no he encontrado. Sí, he sentido ilusiones de responsabilidad. He creído que quiero escribir porque la gente tiene que aprender de mí, pero no es necesario. La gente acaba aprendiendo por su cuenta. Quizás lo que mejor se me ha dado es querer querer. En eso no hay quien me gane.
jueves, 11 de agosto de 2011
Vicio #3: El sexo.
Esta vez el crimen era múltiple. Y mucho más sádico y morboso que los anteriores. La que podía ser pareja, se encontraban encima de la cama. Los vecinos de abajo habían llamado a la policía porque había goteras, lo que era bastante lógico. En el baño, estaban, ya fuera de la bañera por el derrame de tanta agua, los cuatro hijos. Tres niñas y un niño. Había tanta agua que se había llenado casi todo el piso. 50 centímetros de agua.
Por lo que al supuesto matrimonio, todavía en la cama, no le había llegado. Se encontraban en paralelo el uno al otro, ambos desnudos. El sexo del hombre parecía estar en la boca de la mujer, y sus brazos la rodeaban. Una vez se acercó, se dio cuenta de que en realidad no tenía el sexo en la boca de la mujer, porque no lo tenía. Se lo habían cortado. Y no había sangre. Otra vez. Sólo había sangre cuando el/los asesino/s así lo decidían.
Los hijos, en principio, parecían, simplemente, muertos por ahogamiento. Era una imagen muy cruel, dura. Críos que no llegaban seguramente a los 13 años, asesinados de tal modo, todos juntos. Y lo que es peor, sin síntomas de forcejeo. En ninguna de las 6 víctimas de la escena. Ni de ninguna de las anteriores. ¿A qué les llevaría a confiar en el asesino? ¿Qué les habrá hecho pasar para tener esa cara de miedo?
Entonces, entró el compañero con un vecino para reconocer a las víctimas.
-Ella es la dueña del piso, se llama Verónica. La niña pequeña de ella, Marta. Pero a los demás no lo reconozco. Espera, ¿el que está en la cama no es...? -hizo una pausa-, ¡Aaay!
-Tranquilícese, por favor. Ya nos contará quién es el hombre. Acompáñenos fuera a tomar el aire.
-No, no hace falta, en serio.
-Insisto.
Y salieron. Con calma, el agente sujetándolo con el brazo alrededor del hombro.
-Es que me sorprende. Es el antiguo conserje del colegio al que iban los niños. Lo despidieron hace menos de un mes por supuesto abuso a los niños.
Por lo que al supuesto matrimonio, todavía en la cama, no le había llegado. Se encontraban en paralelo el uno al otro, ambos desnudos. El sexo del hombre parecía estar en la boca de la mujer, y sus brazos la rodeaban. Una vez se acercó, se dio cuenta de que en realidad no tenía el sexo en la boca de la mujer, porque no lo tenía. Se lo habían cortado. Y no había sangre. Otra vez. Sólo había sangre cuando el/los asesino/s así lo decidían.
Los hijos, en principio, parecían, simplemente, muertos por ahogamiento. Era una imagen muy cruel, dura. Críos que no llegaban seguramente a los 13 años, asesinados de tal modo, todos juntos. Y lo que es peor, sin síntomas de forcejeo. En ninguna de las 6 víctimas de la escena. Ni de ninguna de las anteriores. ¿A qué les llevaría a confiar en el asesino? ¿Qué les habrá hecho pasar para tener esa cara de miedo?
Entonces, entró el compañero con un vecino para reconocer a las víctimas.
-Ella es la dueña del piso, se llama Verónica. La niña pequeña de ella, Marta. Pero a los demás no lo reconozco. Espera, ¿el que está en la cama no es...? -hizo una pausa-, ¡Aaay!
-Tranquilícese, por favor. Ya nos contará quién es el hombre. Acompáñenos fuera a tomar el aire.
-No, no hace falta, en serio.
-Insisto.
Y salieron. Con calma, el agente sujetándolo con el brazo alrededor del hombro.
-Es que me sorprende. Es el antiguo conserje del colegio al que iban los niños. Lo despidieron hace menos de un mes por supuesto abuso a los niños.
martes, 2 de agosto de 2011
Vicio #2: No saber perder.
El cadáver de hoy tenía distintos símbolos al de la última vez. Este estaba rodeado de un círculo, también dispuesto en el suelo, al igual que el cadáver. La única herida del muerto (otra vez un hombre), estaba situada, como ya ocurriera en el caso anterior, en el corazón; pero no en el corazón mismo, sino un poco más abajo, rozando las costillas flotantes. A diferencia del último, este había sido herido con lo que parecía un utensilio afilado, de muy poco grosor, como si fuera una espada de esgrima, pero con más punta.
De la herida, de la que había salido mucha sangre, salían cuatro líneas que llegaban hasta el círculo que rodeaba el cuerpo. Incluso el círculo parecía estar hecho de sangre. En cambio, lo que no eran las líneas, había sido pintado todo de blanco. ¿Qué quería simbolizar aquello? ¿Tenían algo que ver los pinchazos de los brazos?
Nada más llegar, su compañero le había dicho, en broma, que parecía una ficha de poker. ¿Tendría algo que ver? El último asesinato parecía tener que ver con el simbolismo religioso, pues el muerto era un adúltero confeso, habiéndose divorciado al menos dos veces. ¿Podría ser este un jugador empedernido?
De la herida, de la que había salido mucha sangre, salían cuatro líneas que llegaban hasta el círculo que rodeaba el cuerpo. Incluso el círculo parecía estar hecho de sangre. En cambio, lo que no eran las líneas, había sido pintado todo de blanco. ¿Qué quería simbolizar aquello? ¿Tenían algo que ver los pinchazos de los brazos?
Nada más llegar, su compañero le había dicho, en broma, que parecía una ficha de poker. ¿Tendría algo que ver? El último asesinato parecía tener que ver con el simbolismo religioso, pues el muerto era un adúltero confeso, habiéndose divorciado al menos dos veces. ¿Podría ser este un jugador empedernido?
domingo, 31 de julio de 2011
Vicio #1: buscar culpables
En el suelo sin vida yacía, sin vida, el cuerpo mutilado. Cuatro veces habían clavado el puñal en el cuerpo de aquel hombre que, en un principio, les parecía desconocido.
Una puñalada, la que parecía más reciente, era la que estaba en las proximidades del corazón, un poco más abajo. Tenía dos prácticamente simétricas, una en cada hombro. La última por analizar era la más antigua y la más violenta: era en la frente. El cuchillo, la teórica arma del crimen, le había penetrado unos cuantos centímetros, y la sangre bajaba hasta el pecho, y ya estaba seca. Eso quería decir dos cosas, por lo menos: que estaba en vertical en el momento en el que la hendidura se produjo, y que ya habían pasado varias horas. Con la sangre se había hecho unas líneas. Se unían todas las heridas; de todas parecía un hilo de sangre que llegaban a un punto que parecía ser el centro, el final del camino. O el principio. No había indicios de violencia, de forcejeo. Y menos pruebas había de que fuera un ataque llevado a cabo por una persona ultra-religiosa, a pesar del posible simbolismo que se podía sacar.
Una puñalada, la que parecía más reciente, era la que estaba en las proximidades del corazón, un poco más abajo. Tenía dos prácticamente simétricas, una en cada hombro. La última por analizar era la más antigua y la más violenta: era en la frente. El cuchillo, la teórica arma del crimen, le había penetrado unos cuantos centímetros, y la sangre bajaba hasta el pecho, y ya estaba seca. Eso quería decir dos cosas, por lo menos: que estaba en vertical en el momento en el que la hendidura se produjo, y que ya habían pasado varias horas. Con la sangre se había hecho unas líneas. Se unían todas las heridas; de todas parecía un hilo de sangre que llegaban a un punto que parecía ser el centro, el final del camino. O el principio. No había indicios de violencia, de forcejeo. Y menos pruebas había de que fuera un ataque llevado a cabo por una persona ultra-religiosa, a pesar del posible simbolismo que se podía sacar.
lunes, 25 de julio de 2011
Jirafa
Está enfermo. No deja de ver imágenes ajenas a él, ajenas al mundo real. Un folio limpio lo ve lleno de letras, y esas letras hablan. Hablan de otros enfermos que veían otras cosas. Alguno, por ejemplo, veía qué podía haber en un kilómetro cuadrado de terreno vacío; otro, veía la solución al problema que derivaba en vómitos y diarrea.
Mucha gente diría que esa gente es la que merece la pena, porque ayudan a los demás de algún modo. Ellos mismos, para sí, admitían tener un problema. Era necesario hacer esas acciones, no por los demás, sino más por ellos mismos. Sí que ayudaban a los demás, era obvio, pero en el fondo eran actos egoístas: necesitaban ayudar porque sino no podían vivir tranquilos.
Mucha gente diría que esa gente es la que merece la pena, porque ayudan a los demás de algún modo. Ellos mismos, para sí, admitían tener un problema. Era necesario hacer esas acciones, no por los demás, sino más por ellos mismos. Sí que ayudaban a los demás, era obvio, pero en el fondo eran actos egoístas: necesitaban ayudar porque sino no podían vivir tranquilos.
domingo, 20 de marzo de 2011
Qué irónico!
No sé qué significa la ironía, apenas la utilizo. Igual es porque me tomo la vida muy en serio, o quizás porque me lo tomo muy a broma y no mezclo las bromas con las cosas serias. Quizás el problema es que no sé de qué trata todo esto, y puede que quieran decir una cosa utilizando unas palabras que digan lo opuesto. Incluso puede que, pensando que hablan de una cosa, en realidad hablan de otra. No lo sé, sigo sin entender...
lunes, 27 de diciembre de 2010
Generaciones Pasadas y Futuras
Anarquía, chaos, desorden. Cuando se piensa en una de ellas, la gente tiende a unirlas; tenerlas como un todo, asimilar unas a otras.
En sí mismas, las palabras, aún sueltas, muestran orden: su mera existencia es la idea llevada a grado máximo de nuestra capacidad de raciocinio. Nuestra capacidad no nos permite el ahorro de energía mediante la palabra: que digan conceptos, no simples concreciones; pero tampoco símbolos, como los asiáticos; palabras habladas, de transmisión oral. Quizás la diversidad del pensamiento es lo que nos ha llevado a crearnos nuestras propias imágenes con cada palabra: la psicología humana, la educación, la sociedad; nos impide o facilita alcanzar ciertos grados de abstracción y comprensión.
Somos esclavos de generaciones pasadas y futuras. Nunca seremos libres, porque la sociedad no quiere que seamos felices; quiere que demos nuestra máxima capacidad (en su propio beneficio, ó en el de unos pocos). Puede que esto sólo sean palabras o hipocresía; o puede que estas palabras liberen y que alguien, al leerlas o al reescribirlas, se sienta más cómodo. Yo, hipócrita donde los haya, me siento feliz de que sea lo que sea, lucho por lo que quiero creer y conseguir.
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