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martes, 13 de marzo de 2012
Vetusta Morla - Al Respirar (London)
No creo que haga falta decir qué es Vetusta Morla. Mucha gente lo que es. Mucha gente que no, también lo sabe. Pero para mí, ¿qué es? ¿Qué deja de ser? No lo sé. Sé que la voz de Pucho me relaja hasta límites insospechados. Es el grupo que me pone en el estado de ánimo que necesita mi cuerpo. Sea la canción que sea, me anima o me desanima, me salva unos minutos.
Acababan de salir después de tocar "El Hombre del Saco". Sí, todos sabíamos que iban a volver. Cantamos, coreamos varios "lalalala" y varios "lololo" de "Saharabbey Road" para que volvieran animados. Volvieron y tocaron "Al Respirar", el único tema que me quedaba por escucharles en directo. Y me emocionó. Como siempre, ¡para qué mentirme! Pero es que era inevitable. "Al Respirar" tiene esas cosas que no me atrevo a decir en alto, que a veces no me quiero atrever a pensar. Otra vez, como en Santiago en julio y en Burriana en agosto de 2011, después del concierto quería otro más de ellos, porque nunca me es suficiente. Aunque sí que acepté el descanso. No quiero excederme, porque en realidad quiero que sigan así en mi cabeza. Quiero seguir queriendo ir a sus conciertos, comprando (sí, comprando) sus CDs. Mientras, intento hacer algo con mi imaginación.
"Y respirar tan fuerte que se rompa el aire..."
lunes, 12 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Esperando Nada
Sigo diciendo que lo que más aprecio de mí es mi imaginación. No sólo porque dicen que la imaginación es una capacidad envidiable (y a veces envidio mi propia capacidad), sino porque es lo que me da vida, me da alas. Sin ella, no creo que fuera capaz de hacer algo con un mínimo de sorpresa. Quiero vivirte, sentirte. No te vayas, quédate conmigo un poco más, acaríciame, déjame sentir que tú también me aprecias. No quiero sentir que sólo tú aportas, necesito devolverte el favor.
"Un día cualquiera no sabes qué hora es..."
It's not my imagination... I'm hers.
"Un día cualquiera no sabes qué hora es..."
It's not my imagination... I'm hers.
viernes, 23 de diciembre de 2011
La Cita Eludible
Os pido perdón. Creo que esto es lo más feo e injusto que podría hacer por vosotros. Aún así, ahí voy:
Me encanta que la gente te escuche como lo hacen, que rían a carcajadas como lo hacen, discutan como discuten, jueguen a baloncesto como jueguen, digan animaladas como las suyas... Esta semana me he dado cuenta de la suerte que tengo. Sea el tiempo que sea que los conozco (un año, dos, toda la vida) creo sinceramente que las cosas han mejorado tras esta semana. Me he dado cuenta de que con mis amigos ya de antes, es tan bueno como era, o incluso mejor, porque hemos estado creciendo bien; con los que hace más o menos poco, seguimos mejorando. Tanto, que se puede discutir sin problemas, porque seguimos estando ahí. Con los nuevos, y aún a pesar de haberles pedido que me dejaran ser su amigo, me he dado cuenta de que me llevo mucho mejor de lo que pensaba. Y me alegro.
No sé si es el karma, no sé qué es, pero esta semana me ha sacado no sólo una sonrisa, sino también buenas carcajadas, agujetas... pero sobre todo confianza. Confianza en que siga haciendo muchas cosas como las hago. Sé que tendré que cambiar algunas cosas, pero eso es lo de menos. Hemos llegado hasta aquí, ahora sabemos que sólo toca avanzar. Es como las escaleras mecánicas: ahora sólo tenemos que dejarnos llevar. Hacia arriba, por supuesto.
jueves, 3 de noviembre de 2011
-0,1 x 10: Deseos en aire, sed en la tierra.
200 no significa más que 199, o que, pongamos por caso, 1999. Por poner símbolos, podemos poner una gaviota sobre el mar, una rosa en el desierto; podemos mezclar imágenes, ya sean vacías (o no), con conceptos que tengan (o no) sentido, o necesidad de existencia. Y es que esta enormidad de palabras seguidas dicen menos que la purpurina que te hace sentir mal, que la Panacea. Podemos romper las ventanas para que entre alguien como perro con su casa, pero también podemos optar por no hacerlo.
Todo este conjunto de vicios perfeccionados en forma de palabras vienen a contar una historia, una necesidad de expresión delimitada por experiencias vividas, no por mí, pero que pueden sacar alguna que otra sonrisa o algún que otro arqueamiento de ceja y consecuente cierre de pestaña. No tiene más sentido que el que quieras darle. Puedes pensar que estoy loco, o que me acuerdo de ti. Piensa que es otro de esos múltiples ataques que me dan de locura inesperada e incontrolada, pero yo lo hago como katharsis. Nunca llegué a entender bien ese concepto. Pero creo que puede ayudarte a recordar que la gente está bien y tú no, pero que, aún así, esa misma gente te echa de menos y está deseando verte, de nuevo, una vez más. Porque puedes ser feliz y estar triste al mismo tiempo. No es imposible, si lo piensas. Yo soy feliz, pero hay momentos que me apetece echar la lagrimilla, echar de menos. Estás viviendo un algo extraordinario. También lo viviste antes y después. Vive también el durante, por favor.
Todo este conjunto de vicios perfeccionados en forma de palabras vienen a contar una historia, una necesidad de expresión delimitada por experiencias vividas, no por mí, pero que pueden sacar alguna que otra sonrisa o algún que otro arqueamiento de ceja y consecuente cierre de pestaña. No tiene más sentido que el que quieras darle. Puedes pensar que estoy loco, o que me acuerdo de ti. Piensa que es otro de esos múltiples ataques que me dan de locura inesperada e incontrolada, pero yo lo hago como katharsis. Nunca llegué a entender bien ese concepto. Pero creo que puede ayudarte a recordar que la gente está bien y tú no, pero que, aún así, esa misma gente te echa de menos y está deseando verte, de nuevo, una vez más. Porque puedes ser feliz y estar triste al mismo tiempo. No es imposible, si lo piensas. Yo soy feliz, pero hay momentos que me apetece echar la lagrimilla, echar de menos. Estás viviendo un algo extraordinario. También lo viviste antes y después. Vive también el durante, por favor.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Arriba los pies, abajo las manos.
He bailado hasta olvidar, he llorado con Sam y Ramón, me he vuelto loco con John, y no digamos ya con Nash; me he amado como si fuera Narciso, e incluso me he ahogado, pero mi muerte fue más parecida a la de Kurt que a la del propio Narciso. He odiado algunas decisiones que he tomado, como Jude, y, en cambio, al igual que Walt, he decidido ser el Elegido; no, no soy Harry, con su cicatriz tan mona, sino al que envía el mensaje, como Karl, que siempre fue un buen cartero. Pero este mensaje es mucho más amplio, pero sin ser tan idolatrado y sobrevalorado como otros cubiertos de brillos y cruces. He cometido, con este mensaje, genocidios, pero no era mi intención, como no era la intención de Andrew; pero he ahí la cuestión: siguiendo su ejemplo, cambiaré mi forma de pensar, intentando que la vuestra también lo haga. Y así, con un donut, hasta mañana a la hora de trabajo con Dexter.
lunes, 10 de octubre de 2011
Same as it never was
Dios disfrazado más Uno. Esa es la cantidad de años que han pasado. No hace tanto del verano de sus vidas, pero ha habido cosas muy importantes en su otoño. Pueden aguantar el frío, y aunque tenga que venir la nieve otra vez, han hecho su trabajo preparándose para su llegada. Y es que han hecho cosas preciosas, cosas que mucha gente considera magníficas, otra gente que piensa que es demasiado, y otras personas que ya ni lo consideran. Es lo de menos. Porque pueden ver la lluvia caer, el sol nacer, la luna brillar, la tormenta llevarse los escombros; y seguirán ahí. Han estado y seguirán ahí, a pesar de las veces que se les ha fallado, que han podido fallar ellos (más escasas que las primeras).
No prometen ser los mismos que un día fueron, y es de agradecer. Tampoco son como las canciones de ninguna época. Son más como una serie de televisión que, aunque ya no emita nuevos capítulos, siguen estando a la última; que, pase lo que pase, la gente seguirá acudiendo a ellos como acuden a Ross, Monica y compañía, Jack y Locke... Pero la realidad siempre supera con creces a la ficción, sea escrita o visual. Siempre.
Y lo escrito sin revisión nunca podrá abarcar un vendaval de ideas, imágenes, recuerdos que se pasan por la cabeza de un loco de turno que siempre intenta ser la suela de los zapatos para tocar el suelo. Porque el suelo es "más mejor" que el cielo. Quiero seguir disfrutando de todo aquí, allí, da igual donde sea. Pero a mi lado, aquí, en este hueco que se os reserva. Está en algún lugar entre el corazón y el cerebro. O en ambos a la vez.
martes, 27 de septiembre de 2011
(Des)Afortunados sean los que viven y piensan, pensando que viven sabiendo cómo hacerlo.
No importan los regalos que nos quedan por abrir, ni tampoco que sean regalos, ni que sea en sí abrir. Quizás sea una frase más y me guste, como tantas otras más. Quizás es la magia de la (im)probabilidad de las situaciones y el (des)conocimiento de las mismas. Puedes pasar muchísimo tiempo esperando una segunda (o tercera, o cuarta, o incluso la número cero) oportunidad, pero es que te has olvidado de volar, de bailar cual lazo en un ventilador. Seamos realistas, soñar tener sueño es la mejor sensación que has tenido, ¿verdad?
sábado, 17 de septiembre de 2011
Baldosas amarillas por coleccionar
Normalmente me despierto muy tarde. Por eso, en días como hoy, pienso que Oli me acompaña durante el desayuno para despedirme, porque sabe que me voy. Lo mismo creo con los mimos que pide, y también con que le acompañe en su desayuno.
Hoy quizás es un día raro, pero como siempre: maniaaaaana, venme a buhcar.
Hoy quizás es un día raro, pero como siempre: maniaaaaana, venme a buhcar.
martes, 13 de septiembre de 2011
El cielo de los gatos
Contra una imagen dura, un acto de cariño. Es la solución. Unas horas juntos y trabajo en equipo. Porque oye, que esas cosas no son fáciles, por impersonal que pueda llegar a ser. Era vecino, "amigo de amigo" (fuera redes sociales), se puede decir. Al menos compartían tiempo.
Y como amigo, esperó a que se fuera. Porque se fue. Y con su marcha llegaron ideas de fragilidad, impotencia, brevedad. Olvidas la facilidad con la que pasan las cosas malas, y es entonces cuando, en vez de bajar la cabeza, tienes que elevarte, imponerte a esas cosas malas. Porque sí, las cosas malas van a venir. Dejemos de ser obvios, pero tampoco seamos alarmistas: con suerte, iría al cielo de los gatos. Estoy convencido de que cada día quiero más al pequeñín, al dormilón.
Y como amigo, esperó a que se fuera. Porque se fue. Y con su marcha llegaron ideas de fragilidad, impotencia, brevedad. Olvidas la facilidad con la que pasan las cosas malas, y es entonces cuando, en vez de bajar la cabeza, tienes que elevarte, imponerte a esas cosas malas. Porque sí, las cosas malas van a venir. Dejemos de ser obvios, pero tampoco seamos alarmistas: con suerte, iría al cielo de los gatos. Estoy convencido de que cada día quiero más al pequeñín, al dormilón.
Crúdete en el cielo
Tengo una teoría, y podría ser perfectamente una de esas que se cuentan por la noche con un par de cervezas de más.
Creo sinceramente que cada cierto tiempo, una personita cae del cielo para ayudar a la gente. No me malinterpretéis, no es en sentido religioso, ni teológico, ni de predeterminismo, sino de mi loca idea. Hablo del día a día, semana a semana, vida a vida. Odio fervientemente a esas personas agradecidas en exceso que no paran de escribir y publicar tequieros en papeles, urls, htmls, o como sea. Quiero creer que la gente de mi alrededor no da las gracias, no te felicita por algo bien hecho, como no te critica por algo malo; no te dice "Salud!" cuando estornudas, ni "Qué aproveche!" cuando eructas, porque hay ciertos detalles en la educación del día a día que son completamente innecesarias. La convivencia convierte detalles normales de gente educada en la pasada por el baño cada cierto tiempo; es decir, que no lo tienes que decir.
Y ya ves, no se necesitan esas cosas. Porque las cosas que se saben, obvias, no hace falta decirlas. Quizás cada cierto tiempo, sí, quizás; más como recuerdo y apoyo que como necesidad de decirlo. Deberíamos olvidarnos de hablar de obviedades.
Creo sinceramente que cada cierto tiempo, una personita cae del cielo para ayudar a la gente. No me malinterpretéis, no es en sentido religioso, ni teológico, ni de predeterminismo, sino de mi loca idea. Hablo del día a día, semana a semana, vida a vida. Odio fervientemente a esas personas agradecidas en exceso que no paran de escribir y publicar tequieros en papeles, urls, htmls, o como sea. Quiero creer que la gente de mi alrededor no da las gracias, no te felicita por algo bien hecho, como no te critica por algo malo; no te dice "Salud!" cuando estornudas, ni "Qué aproveche!" cuando eructas, porque hay ciertos detalles en la educación del día a día que son completamente innecesarias. La convivencia convierte detalles normales de gente educada en la pasada por el baño cada cierto tiempo; es decir, que no lo tienes que decir.
Y ya ves, no se necesitan esas cosas. Porque las cosas que se saben, obvias, no hace falta decirlas. Quizás cada cierto tiempo, sí, quizás; más como recuerdo y apoyo que como necesidad de decirlo. Deberíamos olvidarnos de hablar de obviedades.
domingo, 11 de septiembre de 2011
11-S
Diez años da para mucho. Es significativo. Puede serlo más el año que viene (serán 11).
Es tanto tiempo que ahora las cosas se ven diferentes. Tanto como a través de una pantalla. Todo el mundo gira alrededor de pantallas, de iPads, iPods, iPhones, Samsungs, PS3s, Xboxes, cascos. ¡Incluso los libros están dejando de ser de papel! ¿Tendremos en 10 años los conceptos ya completamente cambiados? ¿Entenderemos, por tomar el mismo ejemplo, que el libro es puramente electrónico, y no de papel? ¿Seguiremos cambiando tan rápidamente? ¿Nos acostumbraremos a vivir rápidamente?
Me encantaría tener una máquina del tiempo... sólo para saber cómo será el clima dentro de otros 10 años. Ya sabes, perspectiva.
Es tanto tiempo que ahora las cosas se ven diferentes. Tanto como a través de una pantalla. Todo el mundo gira alrededor de pantallas, de iPads, iPods, iPhones, Samsungs, PS3s, Xboxes, cascos. ¡Incluso los libros están dejando de ser de papel! ¿Tendremos en 10 años los conceptos ya completamente cambiados? ¿Entenderemos, por tomar el mismo ejemplo, que el libro es puramente electrónico, y no de papel? ¿Seguiremos cambiando tan rápidamente? ¿Nos acostumbraremos a vivir rápidamente?
Me encantaría tener una máquina del tiempo... sólo para saber cómo será el clima dentro de otros 10 años. Ya sabes, perspectiva.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Animalada
Era una mañana de nubes y calor. Se despertaron todos más o menos al tiempo, resacosos, como si les durara todavía el efecto del alcohol consumido la noche anterior. Pasó una hora, quizás dos, cuando llegó "ese silencio". Ese silencio culpable, pecador. Todos sabían que escenas como aquella no se repetirían en mucho tiempo, mas no dijeron nada. Siguieron callados medio minuto, quizás unos segundos más. Se levantaron y, mientras varios pares de ojos intercambiaban miradas, gritaron a la par: "AÚ, AÚ, AÚ!"
lunes, 22 de agosto de 2011
Cejas ajenas
Era un niño tímido y un poco bobalicón que fue aprendiendo con los años. Ahora se acercaba a la media. Había mucha gente alrededor que había intentado ayudarle, por mucho que le costara.
Supo, de primera mano, o más bien de primer pie, qué le hizo Magic Johnson a Michael Jordan, que las golosinas en forma de mora (no conocía su sabor) tenían cierto veneno que te dejaban inconsciente durante unos segundos. Recuerda especialmente a un amigo (disculpa, un AMIGO) que le tomaba el pelo (q veces incluso de forma literal).Aprendió también que es escasa gente la que dice la verdad, y hay gente que utiliza la mentira para decir la verdad. A veces, simplemente para hacer gracias, por el mero hecho de divertirse, sin favorecerse de algún modo. Sí, en su momento se creyó tener un amigo chino, o incluso que su buzón era automático y le dejaba la ls cartas encima de la mesa de la cocina.
No escogió qué aprender en la vida, ni de quién aprender. Tuvo suerte de estar bien rodeado, porque después sí aprendió a escoger a las personas de quién, y así, mínimamente, aprender cómo aprender.
Porque aunque aún ahora siga hablando más veces dormido que despierto, y la expresión oral no sea su fuerte, sabe que hay gente que lo considera un CAMPIón. Y con razón. "Qué suerte tienes, capullo!"
Supo, de primera mano, o más bien de primer pie, qué le hizo Magic Johnson a Michael Jordan, que las golosinas en forma de mora (no conocía su sabor) tenían cierto veneno que te dejaban inconsciente durante unos segundos. Recuerda especialmente a un amigo (disculpa, un AMIGO) que le tomaba el pelo (q veces incluso de forma literal).Aprendió también que es escasa gente la que dice la verdad, y hay gente que utiliza la mentira para decir la verdad. A veces, simplemente para hacer gracias, por el mero hecho de divertirse, sin favorecerse de algún modo. Sí, en su momento se creyó tener un amigo chino, o incluso que su buzón era automático y le dejaba la ls cartas encima de la mesa de la cocina.
No escogió qué aprender en la vida, ni de quién aprender. Tuvo suerte de estar bien rodeado, porque después sí aprendió a escoger a las personas de quién, y así, mínimamente, aprender cómo aprender.
Porque aunque aún ahora siga hablando más veces dormido que despierto, y la expresión oral no sea su fuerte, sabe que hay gente que lo considera un CAMPIón. Y con razón. "Qué suerte tienes, capullo!"
Un gato en un ventilador
Todos tenemos días buenos y días malos. Mucha gente suele tener uno u otro. Fechas importantes como una boda, un cumpleaños, un nacimiento, año nuevo; suelen ayudar a una cosa u otra, porque la gente se anima o se desanima (en su defecto).
Yo todavía no conozco persona más tonta, en el sentido cariñosa de la palabra, que X. Es capaz de, en los días buenos, irse a cama antes y marearse de tantas vueltas; en los días raros, quizás baile como un gato en un ventilador; pero tampoco verás que muestre que tenga días malos. Porque más que días malos, son épocas. Realmente, "malo" no es la palabra. Pero sí recorre por su cabeza cierta impotencia, cierto hastío. Por mucho que lo intente entender, no lo consigo. Alguna vez me atreví a pensar que es la impotencia de no controlar el tiempo, de ver que te haces mayor y no cumples la mitad de las cosas que te prometiste y que, en vez de acercarte a esa meta, a ese alguien que quieres ser, te alejas.
El futuro y la niebla que le rodea, el pasado y la piedra que lo sujeta... quizás lo que necesitamos es un marcapáginas (ese bien tan escaso de un objeto apenas utilizado y que mucha gente no conocerá, que es el libro) para recordarnos de que ya pasamos algunas páginas, por muy pesadas que fueran algunas, y que aún nos queda tiempo de sobra para llegar al "Fin". La historia la haces cada día, cada vez que te levantas, cada vez que te acuestas; cada vez que sonríes, cada vez que dejas de hacerlo; cada vez que comes, cada vez que ca (Ejemejem... Cof, cof!)...
Se nos va la vida en todo lo que hacemos, pero también en las cosas que no hacemos, tanto queramos como si no, tanto las pensemos como si no. Quizás algún día los ángeles caigan del cielo y merezcan morir, pero yo no voy a preocuparme del fin del mundo, porque yo intento todo lo que está en mi mano por que todo esté bien y no haya nada por lo que nadie tenga que arrepentirse.
Yo todavía no conozco persona más tonta, en el sentido cariñosa de la palabra, que X. Es capaz de, en los días buenos, irse a cama antes y marearse de tantas vueltas; en los días raros, quizás baile como un gato en un ventilador; pero tampoco verás que muestre que tenga días malos. Porque más que días malos, son épocas. Realmente, "malo" no es la palabra. Pero sí recorre por su cabeza cierta impotencia, cierto hastío. Por mucho que lo intente entender, no lo consigo. Alguna vez me atreví a pensar que es la impotencia de no controlar el tiempo, de ver que te haces mayor y no cumples la mitad de las cosas que te prometiste y que, en vez de acercarte a esa meta, a ese alguien que quieres ser, te alejas.
El futuro y la niebla que le rodea, el pasado y la piedra que lo sujeta... quizás lo que necesitamos es un marcapáginas (ese bien tan escaso de un objeto apenas utilizado y que mucha gente no conocerá, que es el libro) para recordarnos de que ya pasamos algunas páginas, por muy pesadas que fueran algunas, y que aún nos queda tiempo de sobra para llegar al "Fin". La historia la haces cada día, cada vez que te levantas, cada vez que te acuestas; cada vez que sonríes, cada vez que dejas de hacerlo; cada vez que comes, cada vez que ca (Ejemejem... Cof, cof!)...
Se nos va la vida en todo lo que hacemos, pero también en las cosas que no hacemos, tanto queramos como si no, tanto las pensemos como si no. Quizás algún día los ángeles caigan del cielo y merezcan morir, pero yo no voy a preocuparme del fin del mundo, porque yo intento todo lo que está en mi mano por que todo esté bien y no haya nada por lo que nadie tenga que arrepentirse.
lunes, 8 de agosto de 2011
El interrogante perdido.
Atrás quedaban las piedras que les atormentaban la espalda a la hora de dormir, el hedor de sudor y más de los alrededores, los brutales conciertos que se vieron. Con el tiempo vieron que todo eso importaba, pero sólo lo justo: eran jóvenes, amigos, y estaban juntos.
Sus más, sus menos; sus ratillas, sus ojos ardiendo, su salitre y sudor; sus bajones, y sus subidones; sus vienen y sus van, su "venga, cerveza en Benavente". Porque para el año, no va a ser "Venga, vente", pero "¿no lo ves?, se acabaron las doctrinas de la fe."
¿Quién diría qué sería de nosotros sin el sonido arenoso?
P.S.: Qué bonita, por cierto, la playa del Arenal.
Sus más, sus menos; sus ratillas, sus ojos ardiendo, su salitre y sudor; sus bajones, y sus subidones; sus vienen y sus van, su "venga, cerveza en Benavente". Porque para el año, no va a ser "Venga, vente", pero "¿no lo ves?, se acabaron las doctrinas de la fe."
¿Quién diría qué sería de nosotros sin el sonido arenoso?
P.S.: Qué bonita, por cierto, la playa del Arenal.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Pequeño salto mortal
Nuestro vello se erizará al escuchar las canciones que tanto deseamos escuchar, junto a los amigos que siempre hemos querido tener. Faltarán algunos, pero sólo físicamente. En tiempos de crisis no podemos olvidarnos de nada ni de nadie.
Nos quedarán las ganas de más, de mucho más, pero puede ser otro pequeño salto mortal si nos excedemos. Aunque a veces temo que la gente no está dispuesta, cada día me sorprendo de lo contrario, de las cosas que hacen, de mí mismo.
En un viaje largo como este, las ganas son infinitamente mayores a la distancia.
Nos quedarán las ganas de más, de mucho más, pero puede ser otro pequeño salto mortal si nos excedemos. Aunque a veces temo que la gente no está dispuesta, cada día me sorprendo de lo contrario, de las cosas que hacen, de mí mismo.
En un viaje largo como este, las ganas son infinitamente mayores a la distancia.
viernes, 29 de julio de 2011
Mi suerte
No tengo dudas: ayer me dejé llevar y salió demasiado bien. Sé que sin ellos duele más. No sólo ellos, sino toda esa gente que me permite jugar al azar son lo que me hace grande. Lo que es empezar con una buena autocrítica te puede llevar a tener esos días raros, y muchas veces te lleva a mezclar flashes (esta vez del concierto) con alcohol. A mí mi suerte me hizo grande anoche, y tenerlos delante de mí otra vez la semana que viene sí que será el bum definitivo. Porque fueron Valientes ayer, dejándose al hombre del saco para el final, para cuando nos íbamos a dormir, para meternos miedo. Y ya veis, vuestro juego me ha dejado así. A pesar de que me llevó la tormenta y el tiempo, a pesar de que la marea me dejó el corazón enterrado... difícilmente lo recuperaré.
Porque miraron con la duda entre los dedos, y a mí me aclararon que no se salva quien puede, sino quien quiere. Y ellos quieren. No siguieron cualquier camino para llegar aquí, siguieron las baldosas amarillas y llegaron a buen puerto. Eso sí, quizás no sabían que el camino empezaba en el río, y que tendrían que agenciarse de cenas ajenas para sobrevivir, y que todavía hay vicios por perfeccionar en los días raros. Fue nuestro pequeño desastre animal, y Argentina no lloró más, ni por ti, ni por mí.
Porque miraron con la duda entre los dedos, y a mí me aclararon que no se salva quien puede, sino quien quiere. Y ellos quieren. No siguieron cualquier camino para llegar aquí, siguieron las baldosas amarillas y llegaron a buen puerto. Eso sí, quizás no sabían que el camino empezaba en el río, y que tendrían que agenciarse de cenas ajenas para sobrevivir, y que todavía hay vicios por perfeccionar en los días raros. Fue nuestro pequeño desastre animal, y Argentina no lloró más, ni por ti, ni por mí.
domingo, 17 de julio de 2011
El viaje más largo
Bueno, la anterior entrada ha sido un intento de conquista por mi parte. Quería intentar demostrar lo mucho que necesito la lectura en mi vida. Si no se demuestra ya suficiente con esta basurilla de tres al cuarto de blog, quizás sí lo consigo con esta breve reflexión.
Sí, ayer por fin acabó la adaptación de mi saga literaria favorita al cine. Han sido muchos años los que he, hemos, tenido que esperar para verlo. Nada más y nada menos que 10 años (desde la primera película).
Y es que cada vez más encuentro gente como yo. Gente que disfruta leyendo, gente que incluso ama la lectura gracias a este fenómeno. Yo creo que no sólo rozo el amor a esta serie, sino que rebaso la línea, llegando a obsesión. Creo que tenía unos 9 o 10 años cuando leí el primer libro. 18 cuando leí el último (en español). Los leo y me vuelven a encantar, me llevan a aquellas primeras lecturas, a tantas otras que hice a lo largo de estos años.
Y ha sido la última película la que me ha sacado por fin la lagrimilla. Lágrima, más bien. Para ser sincero, lágrimaS. Abundantes. No me había dado cuenta hasta ahora de lo que había sido para mí la lectura, y todo se lo debo a estos personajes, a esta autora. Soy lo que soy no sólo por mis circunstancias, por mis buenas (y malas) compañías (y a veces inexistentes), sino por mi amor por la lectura. Siempre me ha aliviado cualquier dolor, por grave que fuere. Tanto me gustaba esta saga, que mi cierto talento con el inglés me incitó a leerlo en inglés. Y sí, es cierto que no sólo participaron ESTOS libros en que ahora estudie lo que estoy estudiando ahora, pero me ayudaron a darme cuenta de que quería seguir estudiando inglés. De que era lo que quería. Que quería encontrar otros libros, cientos más, que intentaran llegar a gustarme tanto como estos siete. Y sí, ha habido alguno que me ha gustado mucho, incluso alguno me elevó a la enésima potencia, pero solía ser levemente decepcionante su continuación, o no era suficiente, algo faltaba.
Pero no importa, hoy me he dado cuenta de que tampoco quiero encontrar nada que me guste tanto como estos libros, porque han sido para mí una referencia, y espero recordarlo mientras sigan pasando los años. Y verdaderamente espero que esto último sea más cierto que lo anterior.
Gracias, de todo corazón, Jane Katherine Rowling, por el mundo que has creado para gente como yo. Lo conquistaste, y ahora no puedo recuperarlo. Lo tienen los libros, pero no sólo los tuyos; ni los ya escritos. Tengo mi corazón posado en los libros que vendrán: los buenos, los no tan buenos, los cortos, los largos, los infantiles, los juveniles, los de humor negro, los de vaqueros, los de ciencia-ficción...
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."
Sí, ayer por fin acabó la adaptación de mi saga literaria favorita al cine. Han sido muchos años los que he, hemos, tenido que esperar para verlo. Nada más y nada menos que 10 años (desde la primera película).
Y es que cada vez más encuentro gente como yo. Gente que disfruta leyendo, gente que incluso ama la lectura gracias a este fenómeno. Yo creo que no sólo rozo el amor a esta serie, sino que rebaso la línea, llegando a obsesión. Creo que tenía unos 9 o 10 años cuando leí el primer libro. 18 cuando leí el último (en español). Los leo y me vuelven a encantar, me llevan a aquellas primeras lecturas, a tantas otras que hice a lo largo de estos años.
Y ha sido la última película la que me ha sacado por fin la lagrimilla. Lágrima, más bien. Para ser sincero, lágrimaS. Abundantes. No me había dado cuenta hasta ahora de lo que había sido para mí la lectura, y todo se lo debo a estos personajes, a esta autora. Soy lo que soy no sólo por mis circunstancias, por mis buenas (y malas) compañías (y a veces inexistentes), sino por mi amor por la lectura. Siempre me ha aliviado cualquier dolor, por grave que fuere. Tanto me gustaba esta saga, que mi cierto talento con el inglés me incitó a leerlo en inglés. Y sí, es cierto que no sólo participaron ESTOS libros en que ahora estudie lo que estoy estudiando ahora, pero me ayudaron a darme cuenta de que quería seguir estudiando inglés. De que era lo que quería. Que quería encontrar otros libros, cientos más, que intentaran llegar a gustarme tanto como estos siete. Y sí, ha habido alguno que me ha gustado mucho, incluso alguno me elevó a la enésima potencia, pero solía ser levemente decepcionante su continuación, o no era suficiente, algo faltaba.
Pero no importa, hoy me he dado cuenta de que tampoco quiero encontrar nada que me guste tanto como estos libros, porque han sido para mí una referencia, y espero recordarlo mientras sigan pasando los años. Y verdaderamente espero que esto último sea más cierto que lo anterior.
Gracias, de todo corazón, Jane Katherine Rowling, por el mundo que has creado para gente como yo. Lo conquistaste, y ahora no puedo recuperarlo. Lo tienen los libros, pero no sólo los tuyos; ni los ya escritos. Tengo mi corazón posado en los libros que vendrán: los buenos, los no tan buenos, los cortos, los largos, los infantiles, los juveniles, los de humor negro, los de vaqueros, los de ciencia-ficción...
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."
Donde pertenecemos
Se estaba atando los cordones del zapato ("ardua tarea", siempre se repetía, "atarse los zapatos") cuando salió su esposa del baño, recién duchada, poniéndose la toalla en la cabeza mientras lucía su cuerpo desnudo, ya seco, preguntándole por el regalo que le había comprado a la niña. Hoy era su cumpleaños.
-Un libro- dijo resignado. Se lo había dicho ya decenas de veces.
-Ya, pero ¿por qué?- seguía sin entenderlo.- Ya desde hace años que la industria del libro físico no da beneficios. Solamente quedáis los frikis, pequeñas ratitas de biblioteca, que seguís diciendo que aún existe amor por los libros, que se puede aprender. Y ya ves, nunca habíamos prosperado tanto económicamente como en estos últimos quince años. ¡Pero si ni siquiera se compran libros ya! No sé por qué sigue habiendo escritores, si no pueden tener beneficios.
Daba igual las veces que razonara, que le explicara su porqué, nunca se acercaba a entenderlo.
-Cariño, no importa que no se gane dinero, ya te lo dije varias veces. Hay gente, más de la que crees, que tiene amor por lo que no es lo material, lo superficial. Existen esas vidas paralelas, esos rincones...
-¡Para eso ya tienen las consolitas! ¿No ves las historias, la diversión, incluso la socialización que provoca?
-Créeme que lo hago, pero no lo es todo. Hay formas y formas de contar las cosas, de llevarte a otros lugares que no sean métodos puramente visuales. Yo también jugué de joven a esos juegos, los disfruté. Incluso los amé. Pero me enamoré por primera vez de un libro. Y enamorarse de un libro es una actividad fantástica. A mí me cambiaron la vida. Sí, suene como suene; a mí, me ocurrió. Y me encanta. Si consigo que la niña sea tan feliz como lo he sido yo hasta ahora, toco madera. Porque espero seguir leyendo mucho, y durante mucho tiempo.
-Un libro- dijo resignado. Se lo había dicho ya decenas de veces.
-Ya, pero ¿por qué?- seguía sin entenderlo.- Ya desde hace años que la industria del libro físico no da beneficios. Solamente quedáis los frikis, pequeñas ratitas de biblioteca, que seguís diciendo que aún existe amor por los libros, que se puede aprender. Y ya ves, nunca habíamos prosperado tanto económicamente como en estos últimos quince años. ¡Pero si ni siquiera se compran libros ya! No sé por qué sigue habiendo escritores, si no pueden tener beneficios.
Daba igual las veces que razonara, que le explicara su porqué, nunca se acercaba a entenderlo.
-Cariño, no importa que no se gane dinero, ya te lo dije varias veces. Hay gente, más de la que crees, que tiene amor por lo que no es lo material, lo superficial. Existen esas vidas paralelas, esos rincones...
-¡Para eso ya tienen las consolitas! ¿No ves las historias, la diversión, incluso la socialización que provoca?
-Créeme que lo hago, pero no lo es todo. Hay formas y formas de contar las cosas, de llevarte a otros lugares que no sean métodos puramente visuales. Yo también jugué de joven a esos juegos, los disfruté. Incluso los amé. Pero me enamoré por primera vez de un libro. Y enamorarse de un libro es una actividad fantástica. A mí me cambiaron la vida. Sí, suene como suene; a mí, me ocurrió. Y me encanta. Si consigo que la niña sea tan feliz como lo he sido yo hasta ahora, toco madera. Porque espero seguir leyendo mucho, y durante mucho tiempo.
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