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sábado, 2 de noviembre de 2013
Baldosas amarillas o el arte de la fuga
El blog es uno de mis mundos a los que huyo de vez en cuando. Con los meses he ido viendo que acudo a él cada vez menos. Es el arte de sobrevivir, huir es un arte extraño. Otro de los mundillos que intento recorrer todas las semanas es el del relato que estoy escribiendo. Soy yo siempre, da igual el mundo. La diferencia entre mis yos es el filtro o filtros que paso. Si bien me seguirás viendo en ambos puntos, también me verás distinto y quizá te cueste reconocerme en algún momento. Hago chistes que me hago a mí mismo que quizá no entiendas. Me estoy burlando de muy diversas cosas bastante a menudo, incluso de mí mismo, cuando escribo Sí, sí, que estoy muy loco lo sé, pero escribo para mí. Es una tontería, ¿verdad? Queriendo que se lea por una mínima cantidad de público, ¿por qué coño dice este payaso que escribe para sí mismo? Porque soy, mal que me pese, mi mayor competidor, mi mayor filtro, el que más se critica lo que escribe. Sí, sí, me critico bastante y no siempre bien, pero en los escritos es distinto. Creo que soy tan exigente como debo. ¿Por qué? Uno, si no fuera suficientemente estricto, mi relectura me daría vergüenza; dos, si lo fuera demasiado, no acabaría un puto relato en la vida. Estoy buscando un término medio para todo, incluido esto. Por eso he puesto dos referencias distintas en el título, para que una aporte lo que no aporta la otra, para que amplíe algo de significado. No sé si me entiendes. Piensa en ello.
viernes, 7 de junio de 2013
El mismo compás. Nada más.
Presionado por la cabeza de ella en el hombro de él, un "te quiero" se nubla y se pierde en forma de suspiro. Una retahíla de pensamientos entrañables se deslizan y se desvanecen mientras recorren las venas y arterias de todo el cuerpo, empezando así a formar parte del decorado interno de esta caja de Pandora. Y siendo muchos suspiros la mejor forma de declararse, no lo son siempre. Es simplemente un himno internacional.
domingo, 5 de mayo de 2013
Breves intentos
El viento recorre las habitaciones y deja un cosquilleo. Las
ventanas, abiertas de par en par, no dejan el más mínimo malestar; él se queda
inquieto. Los papeles quieren volar y ser libres, como el genio de la lámpara.
El par de botellas de plástico vacías amenazan con caer de la mesa, por lo que
se levanta, las coge, las aplasta, y las tira a la basura. Para ello recorre el
kilométrico pasillo, recogiendo los olores que desprende cada habitación y los intenta tirar junto a las botellas. Otro intento fraguado.
miércoles, 10 de abril de 2013
Esta vez no.
Has vuelto a hablar en sueños. Me gustó.
Palpitando presiona el corazón en las pausas que nos da la razón para volvernos un poco más locos. Locos como la incesante e impertinente sensación de que se escapan los segundos de los dedos, que los sueños se apoderan de tus muñecas, el cansancio de tus caderas; el miedo, de tu espalda. Perdemos el equilibrio de la consciencia. Nuestros argumentos ya no son válidos ni cuando discutimos con nuestro ombligo.
"Entiéndeme si digo que quiero que termine, pero no quiero empezar; no quiero empezar de nuevo. [...]
Y aunque no quieras irte y yo prefiera estar contigo, y aunque sea verdad que ha sido así tantas otras veces... Oh... tantas otras veces... Esta vez no. ¡Esta vez no! ¡Esta vez no!"
Palpitando presiona el corazón en las pausas que nos da la razón para volvernos un poco más locos. Locos como la incesante e impertinente sensación de que se escapan los segundos de los dedos, que los sueños se apoderan de tus muñecas, el cansancio de tus caderas; el miedo, de tu espalda. Perdemos el equilibrio de la consciencia. Nuestros argumentos ya no son válidos ni cuando discutimos con nuestro ombligo.
"Entiéndeme si digo que quiero que termine, pero no quiero empezar; no quiero empezar de nuevo. [...]
Y aunque no quieras irte y yo prefiera estar contigo, y aunque sea verdad que ha sido así tantas otras veces... Oh... tantas otras veces... Esta vez no. ¡Esta vez no! ¡Esta vez no!"
sábado, 15 de diciembre de 2012
I told ya
Escribo un poco. Sonrío. Escribo. Lloro. Escribo otro poco.
Con las bromas, la reescritura está siendo llevadera. No fácil, pero sí llevadera. He escrito, de ese primer capítulo que me he propuesto reescribir esta noche, la tercera parte, apróximadamente. Físicamente, digo. Porque de las casi 2800 palabras que ocupa la primera versión, ahora he escrito casi 1000. Porque si hablamos de lo que ocupa en la primera versión lo que he escrito hoy, ocupa la mitad, más o menos. Me gusta. O al menos, me gusta más. No como gusta un libro bueno de verdad, o una buena película de las que un amigo dice que "cambia la vida". Me gusta más mi forma de escribir de ahora que la de antes. No sé por qué, pero ocurre. Sí, lo sé, es muy probable que sepa motivos por los que estoy escribiendo mejor, lo sé, pero me cuesta admitirlo en alto. Como otras muchas cosas (je).
Lo que sí admito en alto es que estoy llevando yo el control, llevo yo el ritmo. Antes escribía según me pidieran los dedos, catalizadores de mi imperiosa necesidad de transmitir algo. Ese era el primordial y básico problema que tenía antes. Me costaba catalizar mis problemas y dudas a través de un modo que no fuera la escritura. Por suerte, he ido aprendiendo. He ido mejorando con el tiempo, que no cura, pero te mejora. Mejora porque nosotros queremos que mejore, porque tenemos cierta capacidad de autocrítica, porque tenemos cierta incapacidad que nos impide querernos plenamente. Y así voy, así escribo, así me muevo últimamente: de piedra en piedra, sonriendo de cara en cara que veo, pensando que, aunque los demás me vean como un loco, estoy intentando hacer una labor social que no me mejore a mí, sino también a los demás. Porque hace unas semanas sonreía para creerme la sinceridad de mi sonrisa. Ahora sonrío para creer en la sonrisa del mundo, para que nos haga cosquillas.
Con las bromas, la reescritura está siendo llevadera. No fácil, pero sí llevadera. He escrito, de ese primer capítulo que me he propuesto reescribir esta noche, la tercera parte, apróximadamente. Físicamente, digo. Porque de las casi 2800 palabras que ocupa la primera versión, ahora he escrito casi 1000. Porque si hablamos de lo que ocupa en la primera versión lo que he escrito hoy, ocupa la mitad, más o menos. Me gusta. O al menos, me gusta más. No como gusta un libro bueno de verdad, o una buena película de las que un amigo dice que "cambia la vida". Me gusta más mi forma de escribir de ahora que la de antes. No sé por qué, pero ocurre. Sí, lo sé, es muy probable que sepa motivos por los que estoy escribiendo mejor, lo sé, pero me cuesta admitirlo en alto. Como otras muchas cosas (je).
Lo que sí admito en alto es que estoy llevando yo el control, llevo yo el ritmo. Antes escribía según me pidieran los dedos, catalizadores de mi imperiosa necesidad de transmitir algo. Ese era el primordial y básico problema que tenía antes. Me costaba catalizar mis problemas y dudas a través de un modo que no fuera la escritura. Por suerte, he ido aprendiendo. He ido mejorando con el tiempo, que no cura, pero te mejora. Mejora porque nosotros queremos que mejore, porque tenemos cierta capacidad de autocrítica, porque tenemos cierta incapacidad que nos impide querernos plenamente. Y así voy, así escribo, así me muevo últimamente: de piedra en piedra, sonriendo de cara en cara que veo, pensando que, aunque los demás me vean como un loco, estoy intentando hacer una labor social que no me mejore a mí, sino también a los demás. Porque hace unas semanas sonreía para creerme la sinceridad de mi sonrisa. Ahora sonrío para creer en la sonrisa del mundo, para que nos haga cosquillas.
sábado, 13 de octubre de 2012
Pon voz
Como cada domingo, escribe. Y no, sé que hoy no es domingo, pero no estoy necesariamente hablando de mí. Hablo del hábito. Tampoco hablo del escribir por escribir, ni el hábito por el hábito, como tampoco hablaré del arte por el arte (no en un tiempo, al menos).
Hablo de que, de vez en cuando, sale, de forma constante, una musa que te llena siempre a cierta hora del día, con cierta luz, sea natural o no. Dicen que todo escritor tiene una musa. Ahora, sí hablando de mí, digo que yo tengo alguna. La principal sale los domingos a la noche, como conclusión de Salvados. Es la sociedad: corruptible, corrompida. Es ese grado de indignación necesaria que todos tenemos y necesitamos. Ese grado mínimo. Algunos están más indignados que otros, aunque los menos también pueden manifestar su enfado de algún otro modo. Escribo por ella y para ella. Para que sea feliz.
La otra musa es el lenguaje en sí. Porque tengo que hacer algo por él. He llegado a decir que para mí el vocabulario es como los acordes para un(a) guitarrista: tengo que conocerlo(s) y saber utilizarlo(s). Porque cuando no me acuerde de él, él no me devolverá el favor de haberme acordado de él durante tanto tiempo. Aún así, sigue siendo una relación justa (y necesaria).
Y en esos momentos que pienso en las musas, salen estas dos canciones de manera automática; porque sí, porque me motivan, me hacen pensar que el mundo puede ser mejor, que incluso puede estar bien. Por eso últimamente lo estoy condenando a un apocalipsis anti-religioso, porque merecemos empezar de nuevo de cero.
Hablo de que, de vez en cuando, sale, de forma constante, una musa que te llena siempre a cierta hora del día, con cierta luz, sea natural o no. Dicen que todo escritor tiene una musa. Ahora, sí hablando de mí, digo que yo tengo alguna. La principal sale los domingos a la noche, como conclusión de Salvados. Es la sociedad: corruptible, corrompida. Es ese grado de indignación necesaria que todos tenemos y necesitamos. Ese grado mínimo. Algunos están más indignados que otros, aunque los menos también pueden manifestar su enfado de algún otro modo. Escribo por ella y para ella. Para que sea feliz.
La otra musa es el lenguaje en sí. Porque tengo que hacer algo por él. He llegado a decir que para mí el vocabulario es como los acordes para un(a) guitarrista: tengo que conocerlo(s) y saber utilizarlo(s). Porque cuando no me acuerde de él, él no me devolverá el favor de haberme acordado de él durante tanto tiempo. Aún así, sigue siendo una relación justa (y necesaria).
Y en esos momentos que pienso en las musas, salen estas dos canciones de manera automática; porque sí, porque me motivan, me hacen pensar que el mundo puede ser mejor, que incluso puede estar bien. Por eso últimamente lo estoy condenando a un apocalipsis anti-religioso, porque merecemos empezar de nuevo de cero.
domingo, 30 de septiembre de 2012
"He venido a beber y a escribir."
En los tiempos que corren, ambas cosas son tan sencillas como complicadas. Primero, porque las cosas están difíciles, bajan sueldos (a los que lo tienen), reducen becas (tanto en cantidad de número de ellas como lo que dan por cada una), aumentan precios, por lo que cada uno se enfada y puede salir a beber penas. Pero. Sí, pero como ha ocurrido todo lo anterior, no puedes. Hay que ahorrar. Por eso es fácil y difícil. Quieres y no puedes. Pero con esto y todo.
Si te enfadas, también puedes escribir, con lo que te enfadas más, decidiendo tranquilizarte un poco llegando a "conformarte un poco". Y conformarse parece que provoca que las cosas parezcan estar bien, como si estuvieran perfectas. Y la perfección es, como dijo el otro día un profesor de la facultad de Literatura Norteamericana, el enemigo de la poesía. Y vale, yo en particular, por ejemplo, no escribo poesía, pero se puede extender a cualquier ámbito artístico: la conformidad conlleva una simplicidad aparente del ser que es irreal e innecesaria. Lo es, sencillamente, porque necesitamos querer luchar por algo, y no sólo desde el plano personal. Vale, sí, mi querer escribir es bastante personal, pero en mi caso también tiene que ver con mi percepción tan peculiar de la sociedad (y de la realidad). No estoy contento, y no puedo estarlo.
Permiso.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Despertar.
Hay palabras que tienen de por sí más belleza y brillo que otras. Es lógica. Mi profesora de gallego decía que la palabra más bonita en gallego es "bolboreta". No sé. Quizá. Quizá no. Yo no estoy de acuerdo. Pero es una opinión respetable.
Hay épocas en las que para uno hay palabras que son más o menos bellas, más o menos lógicas, más o menos verdaderas. Es cuestión de subjetividad. Depende de la época en la que vivas, cómo te encuentres. Quizá no sea más subjetivo este grupo que el primero a la hora de la decisión, pero, en un principio (y en un final), eso parece.
Yo pondría en el primer grupo la palabra "salitre". Quizá esté también ligada al segundo grupo, y mis ganas de huir, de desligarme de la sociedad hagan mella en mi decisión, pero la verdad es que si pienso en la palabra, muchas imágenes agradables, sensaciones cómodas vienen a mi cabeza y me relajan. Puede ser. No voy a decir "no". Jamás. En el segundo saco metería la palabra "huir", tanto por cosas buenas como malas; también "invierno", "nada", "final", "ya". Y también "y".
Think about it.
Hay épocas en las que para uno hay palabras que son más o menos bellas, más o menos lógicas, más o menos verdaderas. Es cuestión de subjetividad. Depende de la época en la que vivas, cómo te encuentres. Quizá no sea más subjetivo este grupo que el primero a la hora de la decisión, pero, en un principio (y en un final), eso parece.
Yo pondría en el primer grupo la palabra "salitre". Quizá esté también ligada al segundo grupo, y mis ganas de huir, de desligarme de la sociedad hagan mella en mi decisión, pero la verdad es que si pienso en la palabra, muchas imágenes agradables, sensaciones cómodas vienen a mi cabeza y me relajan. Puede ser. No voy a decir "no". Jamás. En el segundo saco metería la palabra "huir", tanto por cosas buenas como malas; también "invierno", "nada", "final", "ya". Y también "y".
Think about it.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Mi Tierra
Ni el mundo es tan fácil y sencillo como los tuits de Amaia
Montero, ni es tan duro como te lo puedo llegar a explicar yo, que estoy más
triste de lo que debería estar.
No esperéis que empiece a hablar de experiencias claras, ni
de cuestiones mínimamente previsibles. Lo único posible es que captéis de dónde
puede proceder esta cadena de autodestrucción. Si es que llegáis a tanto.
La cuestión es que el mundo es mundo. Y nada más. No es un
hogar, no es nada. No es ninguna palabra humana, por lo que tampoco sería
mundo. No nos pertenece, por eso cualquier definición, por mínima que sea,
sobra. Nuestras palabras, nuestra lógica, y nuestra moral, nada de eso va a
poder llegar a entender ni explicar qué es, porque somos seres corruptos por
naturaleza. No en el sentido actual de la palabra, con esas connotaciones
socio-políticas que a todos nos vienen a la cabeza. Sino en el propio
pensamiento. Somos corruptibles en nosotros mismos, corruptibles por los demás,
y corruptibles hacia los demás. Nuestro pensamiento de dualidad/trialidad y
prefijos de infinitas posibilidades nos dará siempre diferentes posibilidades,
sin ser ninguna ‘buena’, ninguna ‘mala’ pero que, aun así, nunca llegará a toda
posibilidad que nos ofrece el mundo. Cuando de un suceso se te pasan miles de
posibilidades distintas por la cabeza, siendo de todos los colores y sabores,
sufrimientos y dolores, alegrías y amores, ahí puede que te estés acercando ‘un
poquito’ (nótese el énfasis) a todo lo que se nos ofrece (con su
correspondiente agobio existencial). Porque lo que digo es que eso nos lo
ofrece un simple y sencillo evento que nada va a cambiar el transcurso de los
hechos en la sociedad, por mínima que sea. Si llegáramos a alcanzar el
conocimiento de la mitad de las posibilidades que nos ofrece, quizá entonces
seamos capaz de crear algo interesante, quizá podamos reinventarnos y empezar
‘de cero’. No, de cero no; empezaríamos tan adelante, que el ‘cero’ está a
millones de años luz (por usar un sistema de medida comprendido por nosotros) y
que, sería tan fantástico, que no nos haría falta empezar. Ni acabar.
Quizá estoy violando leyes de pensamiento, puede que esté
sólo ligeramente agobiado; en realidad, es muy probable que lo único que estoy
escribiendo son tonterías, que haga un poco acopio de esa pseudo-filosofía que
tanto tiendo a rechazar y de la que suelo enorgullecerme de carecer en mis
pensamientos. Creo que, seguramente, la rechace porque mi cabeza da cabida a
muchas de ellas y no esté de acuerdo con ninguna de ellas.
Quizá me guste demasiado la palabra ‘quizá’, pero quizá
necesitaba un poco de agobio existencial para poder retomar mi teclado y
pantalla y poder escribir durante un ratillo. Un besi.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Lo que nos queda por pasar.
Yo no creo, para nada, en el libre albedrío. Sí, creo que podemos tener que ver mínimamente en la toma de nuestras decisiones, pero no somos los dueños y señores de ellos. No creo por ello que haya una fuerza superior que nos guíe y escoja por nosotros, no hay una fuerza "divina". Sí se puede decir que lo divino es lo natural. La selección natural, que siempre tiene lógica, aunque no humana. Nuestro entendimiento puede llegar a alcanzar ese conocimiento, pero no siempre. Si somos así somos porque lo hemos conseguido a través de nuestros medios, pero también porque la naturaleza lo ha querido así. No creo en la casualidad, para nada; a mí edad, y ya no creo que exista. Sólo la ilusión de la casualidad. Toda decisión es la correcta, porque es la que te lleva al final. El final de algo, que es lo que importa. Quizás no haya sido la "mejor" decisión, la que desde un punto de vista más egocéntrico haya sido la "más buena" para uno mismo, o para los demás, pero es lo correcto, lo acertado.
Es altamente probable que no estés de acuerdo con lo que he dicho, y también es, con incluso mayor probabilidad, que no haya escrito todo, no me haya explicado suficiente como para hacerme suficientemente claro, pero recordad que este es el espacio de un bloguero de mierda, y son los minutos paranoicos que me han entrado después del café.
Es altamente probable que no estés de acuerdo con lo que he dicho, y también es, con incluso mayor probabilidad, que no haya escrito todo, no me haya explicado suficiente como para hacerme suficientemente claro, pero recordad que este es el espacio de un bloguero de mierda, y son los minutos paranoicos que me han entrado después del café.
sábado, 11 de agosto de 2012
Twelve.
Buscamos paraísos que nos permitan no pensar, que nos permitan relajarnos hasta extenuarnos, porque tanta relajación no es buena. Necesitamos actividad, hacer algo; somos humanos, no podemos simplemente vivir dejándonos llevar, no. Tenemos que vivir la mejor vida que podemos. Eso sí, para hacer eso, para eso tampoco podemos hacer que los demás vivan peor vida de que la que pueden.
Y bien sabes que esto es sólo pseudo-filosofía barata, pero a veces me gusta creer que sé.
(¿Cuántas veces caeré en hacerme el inteligente admitiéndome mis propios errores?)
Y bien sabes que esto es sólo pseudo-filosofía barata, pero a veces me gusta creer que sé.
(¿Cuántas veces caeré en hacerme el inteligente admitiéndome mis propios errores?)
martes, 7 de agosto de 2012
Ubicación: el infierno ideal.
Aún habiendo dejado esto de lado, y sabiendo que el perdón está siempre ahí, nunca está de más decir que me daba pena dejarlo, pero era lo justo y necesario. He estado, durante estos dos meses, trabajando bastante en mi cabeza. Es un trabajo diferente, más laborioso, más del día a día; más complicado.
Mis dedos van ahora a otra velocidad, recorriendo líneas argumentales de un guión que sigue sin existir, pero que es mucho más claro. He aprendido a despegarme y acercarme, haciendo de olas de un océano de ideas, pensamientos y sentimientos que siguen igual de coherentes que hace un tiempo, dando la sensación de que no hemos cambiado (porque, en el fondo, no hemos cambiado).
Las horas de este reloj de pared que ya no existe son segundos en una bola de nieve que es la vida que, aunque no sea un río, quizás también vaya a dar al mar. Y es que sé que, aún habiéndome perdido y encontrado tantas veces, aún falta por recorrer tanto camino que lo que he mirado (y miro) atrás me va a parecer irrisorio, si no me lo parece ya. Y lo mejor es que no hay peores cosas, ni mejores; somos tan subjetivos que no existe la objetividad,que no existe ni el 'yo', ni el 'vosotros', ni el 'ellos'; ya somos todos algo tan ajeno a nosotros mismos que nunca sabremos bien qué somos. No lo sabremos hasta que el destino nos alcance, hasta que la muerte nos separe y junte, de una vez por todas.
Mis dedos van ahora a otra velocidad, recorriendo líneas argumentales de un guión que sigue sin existir, pero que es mucho más claro. He aprendido a despegarme y acercarme, haciendo de olas de un océano de ideas, pensamientos y sentimientos que siguen igual de coherentes que hace un tiempo, dando la sensación de que no hemos cambiado (porque, en el fondo, no hemos cambiado).
Las horas de este reloj de pared que ya no existe son segundos en una bola de nieve que es la vida que, aunque no sea un río, quizás también vaya a dar al mar. Y es que sé que, aún habiéndome perdido y encontrado tantas veces, aún falta por recorrer tanto camino que lo que he mirado (y miro) atrás me va a parecer irrisorio, si no me lo parece ya. Y lo mejor es que no hay peores cosas, ni mejores; somos tan subjetivos que no existe la objetividad,que no existe ni el 'yo', ni el 'vosotros', ni el 'ellos'; ya somos todos algo tan ajeno a nosotros mismos que nunca sabremos bien qué somos. No lo sabremos hasta que el destino nos alcance, hasta que la muerte nos separe y junte, de una vez por todas.
martes, 29 de mayo de 2012
La lluvia caliente y húmeda
"Traté de describir el tedio y la constancia de algunas cosas verdaderas. Creí que duraderas."
Asisto a cada una de sus canciones lo más elegante que puedo, porque me está dando un punto de vista diferente. En cierto modo, me está rompiendo algunos topicazos que tenía con las letras de las canciones, con cantantes femeninas que, obviamente, estaban malamente fundamentadas pero que, aún así, mucha gente tiene. Aunque no es cuestión de consolarse en que los demás también tengan esas preconcepciones falsas de lo que es. Y lo que es es que esta chica es buena.
Y el hilo de pensamientos que sigue el anterior párrafo breve es el que me acompaña a menudo en las últimas semanas: quizás esté intentando ser demasiado igual con respecto a mí mismo, quizás también esté buscando romper con algunos moldes que he querido formar, desmenuzar generalizaciones sobre temas de los que me gusta pensar, hablar, pero sobre todo escribir. El que sepa qué es lo que me gusta escribir, lo que me gusta leer, sabrá sólo detalles. Si hay suerte (que sea buena o mala es cosa de los que sepan), sabrán algo más de mí; probablemente haya gente que sepa por dónde puede ir mi cabeza a la hora de pensar, de razonar. Y es por eso que no se lleva conmigo o, sorprendentemente, ese sea el motivo por el que me pueda apreciar un poquito más (cosa que sinceramente dudo). Pues si me ha dado la mínima oportunidad, sabrá que tengo la maldita manía de querer escribir un clásico. O, en todo caso, romper con estereotipos de un tipo de historias que me parecen en cierto modo estancadas. Es un problema bastante serio, ya que no sé utilizarlo, no sé darle un uso adecuado. Podría rebatirse diciendo que esa ceguera, esa obstinación puede ser un punto fuerte que me ayude a canalizar la imaginación que tengo (que por momentos no es poca), pero no sé controlarlo; no sé controlarme. Puede que le siga dando demasiada importancia a lo que no debería ser tan importante, pero, ¿quién sabe? Quizás algún día aprenda, quizás algún día sea capaz de recorrer los callejones de mis ideas y sacarle todo el provecho posible. O, más seguramente, me dé cuenta de mis limitaciones, siendo entonces el momento que más provecho sacaré de mí mismo.
P.S.: Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
Asisto a cada una de sus canciones lo más elegante que puedo, porque me está dando un punto de vista diferente. En cierto modo, me está rompiendo algunos topicazos que tenía con las letras de las canciones, con cantantes femeninas que, obviamente, estaban malamente fundamentadas pero que, aún así, mucha gente tiene. Aunque no es cuestión de consolarse en que los demás también tengan esas preconcepciones falsas de lo que es. Y lo que es es que esta chica es buena.
Y el hilo de pensamientos que sigue el anterior párrafo breve es el que me acompaña a menudo en las últimas semanas: quizás esté intentando ser demasiado igual con respecto a mí mismo, quizás también esté buscando romper con algunos moldes que he querido formar, desmenuzar generalizaciones sobre temas de los que me gusta pensar, hablar, pero sobre todo escribir. El que sepa qué es lo que me gusta escribir, lo que me gusta leer, sabrá sólo detalles. Si hay suerte (que sea buena o mala es cosa de los que sepan), sabrán algo más de mí; probablemente haya gente que sepa por dónde puede ir mi cabeza a la hora de pensar, de razonar. Y es por eso que no se lleva conmigo o, sorprendentemente, ese sea el motivo por el que me pueda apreciar un poquito más (cosa que sinceramente dudo). Pues si me ha dado la mínima oportunidad, sabrá que tengo la maldita manía de querer escribir un clásico. O, en todo caso, romper con estereotipos de un tipo de historias que me parecen en cierto modo estancadas. Es un problema bastante serio, ya que no sé utilizarlo, no sé darle un uso adecuado. Podría rebatirse diciendo que esa ceguera, esa obstinación puede ser un punto fuerte que me ayude a canalizar la imaginación que tengo (que por momentos no es poca), pero no sé controlarlo; no sé controlarme. Puede que le siga dando demasiada importancia a lo que no debería ser tan importante, pero, ¿quién sabe? Quizás algún día aprenda, quizás algún día sea capaz de recorrer los callejones de mis ideas y sacarle todo el provecho posible. O, más seguramente, me dé cuenta de mis limitaciones, siendo entonces el momento que más provecho sacaré de mí mismo.
P.S.: Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
lunes, 14 de mayo de 2012
Acostumbrarse a la impaciencia.
Lo primero que te llama la atención es su voz: profunda, firme y rápida, más llamativa que la de una sirena. La risa con la que acaba la mayoría de sus frases es lo más atractivo de todo, lo que te llama a mirarla.
Cuando la miras, lo primero que ves es su boca. Esperas volver a escuchar esa risa tan arrebatadora de su boca pequeña con su sonrisa eterna, que hace de la comisura de sus labios el mayor objeto de deseo posible, impidiéndote acercarte y besarla; idea que, de todos modos, es inevitable e inapropiado a la vez, porque tampoco deseas, para nada, dejar de escucharla reír y hablar, hablar y reír.
Pero si levantas un poco la vista, ves la punta redondeada de una nariz más bien pequeña, perfectamente proporcionada. Siendo la característica menos llamativa de su rostro, hace por lo menos juego en una cara de un color tan indescriptible: acabas olvidándote de los colores si intentas definirlo.
No recuerdas que deberías seguir subiendo para mirarla a los ojos (también producto del miedo por algo que hayas podido ver) y vuelves a fijarte, prestando más atención, en la comisura de sus labios. La ves sonreír, y tu mirada se posa en sus mejillas. Más abajo, la 'zona del beso' reposa demasiado tranquila. Un leve suspiro se pierde en tu interior y apartas la vista. Se ha dado cuenta de que la miras (¡inevitable!) y te sonrojas. Pero la atracción que suscita tal belleza (por ser LA belleza en sí) te hace levantar la vista de nuevo y fijarte en sus ojos, aunque sólo sea de perfil. Se intuye un color verde tras unas alargadísimas pestañas interminables.
Cuando por fin ves esos ojos verdes profundos más allá de las pestañas, detectas cierta magia; imperceptible para un observador inexperto, indescriptible incluso para un escritor habitual. Es más de lo que el conjunto puede decir en general, más que los grandes rasgos que puedes percibir con esta cantidad eterna de frases. Dan más ganas de mirarla otra vez que grande es el deseo de acariciarle el pelo ondulado y asegurarse de que no es tan frágil como parece.
Es... todo... verdes... comisura... redondeada... besarla... ondulado... rápida... profunda... atractivo... pequeña... reír... eterna.. percibir...
Sus ojos verdes... su boca estrecha y su sonrisa tan amplia...
jueves, 10 de mayo de 2012
"Escribir para tabletas"
Una vez más me dejo llevar por mi TL en twitter. Llevo una cadena de pensamientos que fue iniciada por una conversación en la que participó, ¿cómo no?, mi mapache favorito, @RockyMapache.
Todo viene a raíz de la noticia de que a Vargas Llosa no le hace ninguna gracia que se escriba 'para las tabletas'. La verdad es que es un tema ciertamente complicado. Lo que yo tengo que decir es, claramente, una opinión. Es una tontería, sí, pero es que igual alguien se puede enfadar al tomárselo demasiado en serio. Para ampliar el hecho de que es mi simple opinión, también he de decir que está fortemente influenciada por el hecho de que yo, cuando llegue su momento, querré publicar. No sé cuánto, no sé de qué calidad, pero quiero que lo que escribo/escriba, se acabe publicando.
Creo que está bien que se publique en formato digital, sin duda. No sólo porque se puede publicar mucho más y se ahorre una cantidad brutal en papel, si no que la cantidad de gente que puede publicar es increíblemente superior. Sí, en consecuencia va a haber mucha más 'mierda', por ser honestos y vulgares. ¿Que es posible que lo bueno pase desapercibido? Por supuesto. Pero también también es cierto que esa gente tan capaz como el resto de publicar algo bueno consiga publicar algo. Y los editores así también lo pueden tener fácil: si se vende bien (o se descarga bien) a través de internet, que lo editen ellos, con sus respectivos derechos al autor. Pero vuelvo al hecho de que puede publicarse muchísima más cantidad de historias. No digo literatura porque la palabra es muy grande, sino historias. Como ahora hay muchísima más música que antes...
Pero la cuestión es la literatura, ¿para qué vamos a engañarnos? Tal y como está el mundo de hoy, es facilísimo encontrar un libro (sea de la época que sea) por Internet, descargártelo gratis, leerlo (o intentarlo), y pasar al siguiente. Lo he hecho, sí, lo admito. Pero los libros que me han gustado del todo, los he acabado, y los que he acabado, los he comprado después. ¿Tonto? Sí, puede ser... Pero es que entiendo la literatura como un MODO de vida, no un MEDIO. Hay mucha gente (yo hace un tiempo he sido de esa gente) que piensa en publicar, ganar dinero con la publicación y, ¿por qué no?, vivir de ello. Hace poco incluso me lo reconoció un Profesor del Renacimiento Inglés aquí en Escocia, que de joven pretendía vivir de ello. Pero yo no creo que el que escriba lo haga por vivir de ello. ¿Que es una posibilidad? Por supuesto. ¿Que al final sí que da para vivir? Pues mejor. Pero la literatura no está para ganar dinero de ella, la literatura está para vivir de sí misma, alimentarse con los años, hacerse cada día más grande. Yo si escribo no es para que un par de editores me digan que está bien o está mal (que para qué mentirme, me quedaría encantado de que me lo dijeran), sino para que la gente lo lea y me diga algo al respecto... me digan que les ha gustado algo, aunque sólo la mera idea de pensar en una idea así, o algo. Quizás me esté volviendo loco con esta idea de que la literatura es una de las cosas más grandes que ha cagado el ser humano, pero, ¿qué quieres que te diga? Yo tengo mierda (historias) dentro como para querer escribir varias cosas...
P.D.: Siento este vendaval de ideas que no vienen a cuento y seguramente se queden a la mitad de lo que quería explicar inicialmente.
Todo viene a raíz de la noticia de que a Vargas Llosa no le hace ninguna gracia que se escriba 'para las tabletas'. La verdad es que es un tema ciertamente complicado. Lo que yo tengo que decir es, claramente, una opinión. Es una tontería, sí, pero es que igual alguien se puede enfadar al tomárselo demasiado en serio. Para ampliar el hecho de que es mi simple opinión, también he de decir que está fortemente influenciada por el hecho de que yo, cuando llegue su momento, querré publicar. No sé cuánto, no sé de qué calidad, pero quiero que lo que escribo/escriba, se acabe publicando.
Creo que está bien que se publique en formato digital, sin duda. No sólo porque se puede publicar mucho más y se ahorre una cantidad brutal en papel, si no que la cantidad de gente que puede publicar es increíblemente superior. Sí, en consecuencia va a haber mucha más 'mierda', por ser honestos y vulgares. ¿Que es posible que lo bueno pase desapercibido? Por supuesto. Pero también también es cierto que esa gente tan capaz como el resto de publicar algo bueno consiga publicar algo. Y los editores así también lo pueden tener fácil: si se vende bien (o se descarga bien) a través de internet, que lo editen ellos, con sus respectivos derechos al autor. Pero vuelvo al hecho de que puede publicarse muchísima más cantidad de historias. No digo literatura porque la palabra es muy grande, sino historias. Como ahora hay muchísima más música que antes...
Pero la cuestión es la literatura, ¿para qué vamos a engañarnos? Tal y como está el mundo de hoy, es facilísimo encontrar un libro (sea de la época que sea) por Internet, descargártelo gratis, leerlo (o intentarlo), y pasar al siguiente. Lo he hecho, sí, lo admito. Pero los libros que me han gustado del todo, los he acabado, y los que he acabado, los he comprado después. ¿Tonto? Sí, puede ser... Pero es que entiendo la literatura como un MODO de vida, no un MEDIO. Hay mucha gente (yo hace un tiempo he sido de esa gente) que piensa en publicar, ganar dinero con la publicación y, ¿por qué no?, vivir de ello. Hace poco incluso me lo reconoció un Profesor del Renacimiento Inglés aquí en Escocia, que de joven pretendía vivir de ello. Pero yo no creo que el que escriba lo haga por vivir de ello. ¿Que es una posibilidad? Por supuesto. ¿Que al final sí que da para vivir? Pues mejor. Pero la literatura no está para ganar dinero de ella, la literatura está para vivir de sí misma, alimentarse con los años, hacerse cada día más grande. Yo si escribo no es para que un par de editores me digan que está bien o está mal (que para qué mentirme, me quedaría encantado de que me lo dijeran), sino para que la gente lo lea y me diga algo al respecto... me digan que les ha gustado algo, aunque sólo la mera idea de pensar en una idea así, o algo. Quizás me esté volviendo loco con esta idea de que la literatura es una de las cosas más grandes que ha cagado el ser humano, pero, ¿qué quieres que te diga? Yo tengo mierda (historias) dentro como para querer escribir varias cosas...
P.D.: Siento este vendaval de ideas que no vienen a cuento y seguramente se queden a la mitad de lo que quería explicar inicialmente.
martes, 1 de mayo de 2012
Me pregunto cómo podrá suceder
Estoy ensayando con formas literarias que se me escapan ligeramente de las manos. Me resultan novedosas a la par que interesantes. Tan interesantes que estoy flipando un poco conmigo mismo. Me gusta. Me gusta tanto que pongo los pies en el suelo para ir ensayando una y otra vez con temas varios para tropezar con muchas piedras y así ver con cuáles merecen la pena. Quiero encontrarme con más y más piedras para poder esquivarlas con estilo.
domingo, 22 de abril de 2012
El frío del invierno te pisa los talones.
El motivo de esta entrada es una pregunta que se me hizo ayer. La pregunta, no falta de interés por ambas partes (y alguna más no involucrada hasta el momento), es la siguiente:
"o ser humano nace ou faise egoista?" Y yo, que soy así, que me faltan tantas capacidades como imaginación me sobra por momentos, tiraré un poco de esa mi locura transitoria.
Mi primera impresión fue que cada persona se vuelve más egoísta con el tiempo. Pero hay cuestiones por delante que no había abordado, quién sabe si por falta de pausa a la hora de pensar, o las cervezas durante el partido de ayer.
La cuestión empieza, como empiezan todas las frases, por el principio. ¿El ser humano nace egoísta? (no, lo de si el ser humano nace o se hace es otro tema) Sí. Yo creo que sí. Sino mira a un niño que quiere atención, que llora para obtener comida, que llora porque tiene sueño y no sabe cómo empezar a dormir. Después, grita e incluso pega porque algún otro niño le robó "su juguete", por ejemplo. ¿Es ese un acto debido al egoísmo o por falta de desarrollo? Yo sinceramente creo que es un acto que, aunque se olvide, y sea cual sea el motivo, queda grabado en la memoria. Se puede argumentar que los animales también cometen ese tipo de actos que, si los hace un humano, se consideran 'egoístas', 'infantiles'. Hacen "lo que hacen" para marcar su territorio, sí, pero es porque ellos no poseen la capacidad de razonamiento y pensamiento que hace 'necesario', en nuestro caso, distinguir de lo que está bien o está mal.
Si seguimos por esas, cuando ganamos capacidad de raciocinio, ¿perdemos egoísmo? Pues mira, oye, que no lo sé. Hay mucha gente que, en su búsqueda de la inteligencia, capacidad intelectual, se desprende de esos defectos: egoísmo, hipocresía, 'maldad' (si quieres llamarlo así),... Pero hay mucha gente que confunde, hay demasiada gente que separa la inteligencia de la bondad, del ser 'bueno'. ¿Quiero decir que para que una persona sea inteligente tiene que ser buena persona? Sí. ¿Y que para que una persona sea buena tiene que ser inteligente? Pues no. Porque cada uno tiene a su alcance más o menos medios, y no por ello deja de ser buena persona.
Bueno, pero al caso: el ser humano, ¿nace o se hace egoísta? Depende, en mi opinión, de que seamos capaces de distinguir, de seguir con esos dos conceptos ligados en el caso de la gente 'capaz' y la gente con medios. Si, lo sé, sé que no estoy contestando a la pregunta. Pues te digo, creo que la gente con capacidad tiende a hacerse tonta, todo con lo que eso conlleva (mala persona, egoísta, etc.), intentando que la gente que, por unos motivos u otros, no tienen medios para desarrollar su capacidad, sigan sin poder hacerlo. Porque les conviene, por supuesto. No les conviene que la gente pueda disfrutar de todos los medios habidos y por haber para tener la misma capacidad que ellos y vean que lo están haciendo mal, que son unos 'capullos', permitidme decir. Sí, digo que hay cada vez más capullos, y también hay más gente buena con buena capacidad. Por desgracia, tiende a predominar el primer grupo. Hay gente se da por vencido y diga 'yo no soy capaz' o derivados. Joven, quizás ahora no puedas hacer más, pero lucha por cambiarlo, por mejorar. Todo el mundo, absolutamente TODO EL MUNDO no sólo puede, sino que tiene que mejorar. Y no sólo individualmente, sino colectivamente, puesto que "colectivamente [los humanos] son un conjunto de idiotas". Sí, estoy haciendo una llamada a dejar de ser una sociedad tan decadente y podamos mejorar. Sí, podemos.
sábado, 21 de abril de 2012
Ya no queda nada.
Y me dices que todo está perdido, que me he perdido en el camino. Yo, que busco sin sentido el motivo por el que me he movido, he dejado de buscar soluciones a paranoias mentales para ver si así me encuentra el destino.
Porque ya son horas de saber si este hastío me va a aportar algo más que una sencilla y encantadora misantropía, una cantidad de sueños tan incalculables como incomprensibles, unos golpes auto-inflingidos que, si tuviera que enseñarlos, no sabría cómo, ya que son muy personales, nada aconsejables. Es por eso que es mejor seguir adelante, paso a paso, piedra a piedra. No sólo para mí, sino para todo el mundo. Es lo que te deseo: que, te pase lo que te pase, sigas adelante. Todos seguimos adelante, cada uno con lo que tiene: sus manías, sus paranoias, sus enfermedades, sus cocos, sus pesadillas...
Que la suerte se cuele por tu ventana!
Porque ya son horas de saber si este hastío me va a aportar algo más que una sencilla y encantadora misantropía, una cantidad de sueños tan incalculables como incomprensibles, unos golpes auto-inflingidos que, si tuviera que enseñarlos, no sabría cómo, ya que son muy personales, nada aconsejables. Es por eso que es mejor seguir adelante, paso a paso, piedra a piedra. No sólo para mí, sino para todo el mundo. Es lo que te deseo: que, te pase lo que te pase, sigas adelante. Todos seguimos adelante, cada uno con lo que tiene: sus manías, sus paranoias, sus enfermedades, sus cocos, sus pesadillas...
Que la suerte se cuele por tu ventana!
jueves, 19 de abril de 2012
Oh, cállate!
Las dulces curvas de tus pestañas al despertar son como el azúcar del yogur, el Nesquik del tazón de leche. Estas frases son para mí como la sal a la leche para la gente de a pie, quizás. Tienen un romanticismo por las personas desmedido. No, lo siento, no es una forma correcta de decirlo. Tienen una forma de expresarlo equivocada, en lo que es mi opinión. ¿De verdad siente necesidad la gente de decir tal cantidad de cosas? Claro que todo el mundo necesita/quiere que una persona esté a su lado, pero ese romanticismo irreal tiene que acabar. Dejémosles a los adolescentes que se digan esas sandeces que se sueltan muy fácil y sin pensarlo apenas. Quizás sean eso, en realidad; frases que se sueltan muy fácilmente, sin llegarlas a pensarlas del todo y, una vez vas creciendo, aprendiendo a pensar y a aprender, las dices menos, porque no son necesarias, no son verdad.
Por favor, tampoco me malinterpretéis: dejaos llevar, sí, pero con un poco de cabeza, ¿vale? Que cada uno se lo intente aplicar como mejor vea. Empezando, además, por uno mismo.
Por favor, tampoco me malinterpretéis: dejaos llevar, sí, pero con un poco de cabeza, ¿vale? Que cada uno se lo intente aplicar como mejor vea. Empezando, además, por uno mismo.
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿Me equivoco?
A mí me pasa que recuerdo qué es un libro cuando acabo de leer uno; sé que es un boli cuando escribo con un Pilot azul en mi mano; sé qué es un amigo cuando me falta; sé qué es hablar cuando callas, qué es reír cuando sonríes y te lo guardas para dentro.
No sé si será mejor tener cuidado. Lo que sí es que unos llevamos más tiempo que otros teniendo cuidado. Y si ahora necesito hacer las paces con mi pasado es porque soy idiota. Yo, que he renunciado al pasado por un futuro mejor que no llega, por un presente que no es, pero que será. Intento hacerme cambiar. Prometo ser diferente, dejar de pensar en varias cosas a la vez, pero no por ello dejar de permitir que mi imaginación vuele. Intento hacerme cambiar; sí, me pido hacerme ese favor.
Que sí.
Que sí.
Que sí.
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."
Atentamente,
Mikel.
P.S.: después de más de una referencia a alguna canción y a algún libro, me voy.
No sé si será mejor tener cuidado. Lo que sí es que unos llevamos más tiempo que otros teniendo cuidado. Y si ahora necesito hacer las paces con mi pasado es porque soy idiota. Yo, que he renunciado al pasado por un futuro mejor que no llega, por un presente que no es, pero que será. Intento hacerme cambiar. Prometo ser diferente, dejar de pensar en varias cosas a la vez, pero no por ello dejar de permitir que mi imaginación vuele. Intento hacerme cambiar; sí, me pido hacerme ese favor.
Que sí.
Que sí.
Que sí.
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."
Atentamente,
Mikel.
P.S.: después de más de una referencia a alguna canción y a algún libro, me voy.
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