El viento recorre las habitaciones y deja un cosquilleo. Las
ventanas, abiertas de par en par, no dejan el más mínimo malestar; él se queda
inquieto. Los papeles quieren volar y ser libres, como el genio de la lámpara.
El par de botellas de plástico vacías amenazan con caer de la mesa, por lo que
se levanta, las coge, las aplasta, y las tira a la basura. Para ello recorre el
kilométrico pasillo, recogiendo los olores que desprende cada habitación y los intenta tirar junto a las botellas. Otro intento fraguado.
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domingo, 5 de mayo de 2013
viernes, 14 de diciembre de 2012
Como un animal
Me gustan las cosas nuevas nuevas. No como las cosas viejas que redescubres, cuya "novedad" dura unos breves instantes. Me gustan más porque me dan más ideas que las viejas nuevas cosas. Sí, es cierto que despiertan antiguos olores, antiguos sabores, antiguos chistes, antiguas historias, sí; pero las nuevas nuevas cosas te hacen recordar cosas viejas, permitiéndote echarle una ojeada a esas otras cosas que no entiendes, pero eres susceptible de hacerlo.
Me gustan esas novedades que te cuentan historias a diferentes ritmos, que te cuentan historias dentro de las mismas, que las dejan adivinar de manera subliminal, o que, simplemente, te las sugiere de forma directa para engañarte o desengañarte. No decir la verdad, porque las historias no tienen que contar la verdad. No, al menos, LA verdad. Sí me gusta pensar que tiene pedacitos, puntos de un mapa que, si lo sigues apropiadamente, llegarás a otro lugar más lejano. No tiene que ser mejor, pero siempre distinto, porque ya sabes lo que dicen: "O cambias, o mueres".
Me gustan esas novedades que te cuentan historias a diferentes ritmos, que te cuentan historias dentro de las mismas, que las dejan adivinar de manera subliminal, o que, simplemente, te las sugiere de forma directa para engañarte o desengañarte. No decir la verdad, porque las historias no tienen que contar la verdad. No, al menos, LA verdad. Sí me gusta pensar que tiene pedacitos, puntos de un mapa que, si lo sigues apropiadamente, llegarás a otro lugar más lejano. No tiene que ser mejor, pero siempre distinto, porque ya sabes lo que dicen: "O cambias, o mueres".
jueves, 6 de septiembre de 2012
Lo que nos queda por pasar.
Yo no creo, para nada, en el libre albedrío. Sí, creo que podemos tener que ver mínimamente en la toma de nuestras decisiones, pero no somos los dueños y señores de ellos. No creo por ello que haya una fuerza superior que nos guíe y escoja por nosotros, no hay una fuerza "divina". Sí se puede decir que lo divino es lo natural. La selección natural, que siempre tiene lógica, aunque no humana. Nuestro entendimiento puede llegar a alcanzar ese conocimiento, pero no siempre. Si somos así somos porque lo hemos conseguido a través de nuestros medios, pero también porque la naturaleza lo ha querido así. No creo en la casualidad, para nada; a mí edad, y ya no creo que exista. Sólo la ilusión de la casualidad. Toda decisión es la correcta, porque es la que te lleva al final. El final de algo, que es lo que importa. Quizás no haya sido la "mejor" decisión, la que desde un punto de vista más egocéntrico haya sido la "más buena" para uno mismo, o para los demás, pero es lo correcto, lo acertado.
Es altamente probable que no estés de acuerdo con lo que he dicho, y también es, con incluso mayor probabilidad, que no haya escrito todo, no me haya explicado suficiente como para hacerme suficientemente claro, pero recordad que este es el espacio de un bloguero de mierda, y son los minutos paranoicos que me han entrado después del café.
Es altamente probable que no estés de acuerdo con lo que he dicho, y también es, con incluso mayor probabilidad, que no haya escrito todo, no me haya explicado suficiente como para hacerme suficientemente claro, pero recordad que este es el espacio de un bloguero de mierda, y son los minutos paranoicos que me han entrado después del café.
viernes, 12 de agosto de 2011
La sala de espera
Perderse en las eternidades infinitas es un placer cuando te importa tanto que estás dispuesto a esperar eso y más. La necesidad de definir la espera como una eternidad infinita es porque si fuera por uno mismo lo tendría ya al momento, entendiendo ya desde un principio que es completamente justa y necesaria, que sin ella el concepto no sería el mismo y las ansias de tener lo esperado entre las manos serían excesivas. Porque cuando llega, es demasiado breve y fugaz, a veces incluso itinerante. Pero a lo que íbamos, ¡venga!
lunes, 4 de julio de 2011
Y palomas que nos ven pasar
"No quieras hacerme cambiar, no me pidas ese favor."
Pero al final cambié, y sí, fue por ti, por tu culpa.
Pero al final cambié, y sí, fue por ti, por tu culpa.
sábado, 2 de julio de 2011
Oh yeah!
¿Me dirías que eres capaz de cambiar el mundo en 6 días y en el 7º descansar? Porque si me dices que puedes, en serio que me descojono de ti. "Olé por ti", eso sí, pero después una colleja.
viernes, 1 de julio de 2011
Diúa
Juro solemnemente que mis intenciones nunca han sido buenas. Siempre he querido fallar y equivocarme para darme cuenta de mis errores. Siempre he querido volverte a querer. Pero para volver a equivocarme y volver a estar solo. Porque la vida no tiene sentido si no avanzamos.
martes, 21 de junio de 2011
Cuenta propia
En uno de esos momentos de escasa lucidez, los pensamientos vagaban perdidos alrededor de tontas ideas. Era, como todos los días, aquel momento que guardaba para perderse, para olvidar, como relajación. No quería estar veinticuatro horas al día, siete días a la semana, trabajando en ello, en su vida, en su futuro. Estaba cansado de vivir el futuro, a veces se olvidaba de qué era lo que pasaba en aquel momento, quería llegar ya. Quería coger el tren que le llevara a ser mayor, a ganar su dinero, a ser independiente, a pasar todos esos obstáculos. Porque en algún momento tenía que dejar de ser una carrera continua de vallas y ser, por fin, los últimos metros lisos.
sábado, 26 de marzo de 2011
Salté y grité
Es ese tipo de cosas que me gusta hacer así, que soy/es mejor de ese modo porque sale/sabe más bonito, más mejor. Como desayunar de pie, leer por la calle, cantar en la ducha, hablar del tiempo en el ascensor, amanecer contigo a mi lado.
Escribir de noche.
Escribir de noche.
jueves, 3 de febrero de 2011
Rosas
Perderse en una retahíla de recuerdos que no deberían aparecer, al menos, del modo que lo hacen. Habías decidido cambiar, ser diferente, acercarte a ser quien quieres ser, alejándote de tu "yo" pasado, más lento, más vago, más "imperfecto"; y con un simple acercamiento, vuelves atrás, diciendo "¿Qué hay de nuevo, viejo?" y sí, te arrepientes de dejar que suceda. Odias estas cosas.
lunes, 20 de septiembre de 2010
When is it time to leave? When is it time to arrive?
Is there any time to leave or arrive? Or even to get used to thinking of belonging somewhere? There are some times when you get some habits: of being with friends, of being with someone you love. Or maybe that's just a misunderstood feeling or idea it's been coming and going in and out of your head.
I don't want to know what is over, what is done. I just want to celebrate and live my life, but I need to think about the future meanwhile, and later realise what you really deserve, the things you deserve, and the other "stuff" that just has to happen. I want to deserve all of those (good) things and get over the rest of obstacles. Yes, I need more, I want more, and I'm never going to stop until I get it.
(The hills are alive with the sound of music)
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