miércoles, 27 de febrero de 2013

Reckonstrucción

Dime cuántas veces has pensado en levantarte a descansar, que sino tu cabeza no deja de pensar. Yo lo hago frecuentemente. Mis ojos, como buena extensión de mi cerebro, no descansan y necesitan cerrarse al caminar y ser un poco más ciegos; retomar el camino, cegarse un poco, continuar.
Si es cuestión de resistir, resistiremos tan elegantes, y entre las flores no diremos adiós, sino que perderemos gritos ahogados que no significan otra cosa que un saluda de binvenida a la velocidad. Se me está yendo la cabeza en tiempo récord.

viernes, 22 de febrero de 2013

Mundo frágil.

No me gusta cumplir años. No ahora. Quizás sí en el futuro. Ojalá, porque significaría que me siento más satisfecho con la vida que llevo, con los "logros". De momento pesan más los errores. Pero eso, "de momento". Que eso, que ya está, que se ha acabado ya. Esto es simplemente una declaración de intenciones.

miércoles, 20 de febrero de 2013

lunes, 18 de febrero de 2013

Rock Lobster

Siendo esto nada más que una aproximación, es un intento de distanciarme de todo. El miedo me corroe. A veces se apodera de mí y me come el estómago, me viola los ojos y me da un puñetazo en cada pie, impidiéndome hacer cualquier cosa por evitarme huir de esta semana. Y se apodera de mis codos, de mis antebrazos. No me deja protegerme la cara, como si fuera a proteger mi vida si cambian mi aspecto físico. No he visto la luz, aunque a veces he llegado a vislumbrar algún trozo de su superficie, pero incluso eso me da miedo.
Y al releer estas frases, he visto que empecé dos de ellas con la palabra "No", y otra con "El miedo". Propongo intentar dejar las sensaciones negativas de lado, aunque en parte creo que debería echarles un ojo. O más bien mantenerlas controladas.

jueves, 14 de febrero de 2013

Fear no more

Te sientas de pie y te sientes bien, te sientes cansado. Te encuentras corriendo entre pensamientos, evitando unos, intentando cazar otros. Escribes un poema, un párrafo, una canción. Escuchas una canción, ves una peli, lees un libro, hueles queso, follas. ¡Y Dios Sabe!, quizás quieras con locura.


La verdad es que a veces no hay ganas de nada; otras, en cambio, quieres cambiar el mundo, decir una verdad, decir una mentira con forma de verdad, o una verdad con forma de mentira. Puedes decir cosas buenas escondidas entre cosas malas; puedes escuchar a través de esas orejas pequeñas una canción, un poema, una declaración. Puedes ser 'todo lo que tú quieras', pero 'no me mientas! no me digas la verdad! no te quedes callada! no levantes la voz! ni pidas perdón!'

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cómo hablar

Llegas cansado pero bien; contento. Tus pies no quieren moverse, por no hablar de las rodillas. Los codos y los dedos son prolongaciones de las pulsaciones y piden más música; piden movimiento. Y así te encuentras, leyendo, escribiendo, escuchando de todo, a pesar de las horas intempestivas, con ganas de ir a cama y quedarte; con ganas de dejar los pensamientos ambiguos de lado y hacerlos más propios. "A veces te mataría, otras en cambio te quiero comer."

Y así estamos, unos días A, otros días B, otros días ABCD.

Que no me da la gana, que sólo si te invitan. Mañana, que hoy estoy fatal, que a ti nadie te grita. Que hago porque corre tu sangre por mi tripa. Y yo curo más que todo lo que puedas respirar.

(Tú puedes todo y más!)

Paciencia.

viernes, 11 de enero de 2013

Calamos hondo

Chica, lo has vuelto a hacer. Una vez más me has vuelto a encandilar. Escucho tu(s) canción(es) y me estremezco un poquito. Te prometo que esta vez solamente ha sido un poquito. Y no más de lo que ya me habías encandilado hasta ahora ("O eso creo", digo con la boca pequeña).
Ahora me desperezo ya un poco, y escribo para mí. Ya no para ti, aunque le sigo escribiendo a un alguien que cambia de identidad con el tiempo. Ese alguien no es como Dios, que siempre tiene la forma del ser que lo crea (como por ejemplo, un caballo), sino que adopta figuras y voces con tonos distintos, con una variedad de estilos que incluso a mí me fascina.

Y ahora sí, hasta mañana, o pasado, o después. Prometo volver.


jueves, 10 de enero de 2013

Primeras palabras.

Mueves los brazos. Hoy no existe mañana. Ni mañana existirá el día siguiente. Es una pérdida de tiempo y un malgasto de energía. Vuelve a sonar la canción. Tus gemelos, e incluso tu cabeza, se mueven al compás. Los tobillos, incluso, parecen recobrar algo de vida que nunca tuvieron. Llega a subir a los codos y a los hombros. ¡Por favor! ¡Si la sonrisa también está bailando! ¡Y los ojos!

Sí, últimamente se me va la cabeza de un modo distinto. Pero empezar el año siempre ha sido complicado, eso sí que no va a ser diferente.


miércoles, 2 de enero de 2013

Crítica: Saga de "Crónica del Asesino de Reyes"

""Debe ser duro ser hombre", dijo en voz baja. "Las mujeres sabemos que formamos parte del mundo. Estamos llenas de vida. Las mujeres somos la flor y el fruto. Recorremos el tiempo como parte de nuestros hijos. Pero los hombres..." Giró la cabeza y me miró; la lástima se reflejaba en sus ojos. "Vosotros sois una rama desnuda. Sabéis que cuando muráis, no dejaréis nada importante atrás."
Penthe me acarició el pecho con ternura.
"Creo que por eso estáis tan llenos de ira. Quizá no tengáis más ira que las mujeres. Quizá la ira dentro de vosotros no tenga ningún sitio adonde ir, sencillamente. Quizá esté desesperada por dejar alguna huella. Golpea el mundo. Os hace actuar con precipitación. Os hace discutir, enfureceros. Pintáis y construís y peleáis y contáis historias que son mayores que la verdad."
Dio un suspiro de satisfacción y apoyó la cabeza en mi hombro, arrimándose más a la curva de mi brazo.
"Siento tener que decirte estas cosas. Eres un buen hombre, y muy guapo. Pero no dejas de ser un hombre. Tu ira es lo único que puedes ofrecerle al mundo.""

Es un extracto del segundo libro de la saga, de la que en principio es una trilogía: Crónica del Asesino de Reyes, de Patrick Rothfuss. El primero es 'El Nombre del Viento', y el segundo, 'El Temor de un Hombre Sabio'. Saga de fantasía, muy de moda en las últimas décadas. Esta es especial, por decirlo de algún modo. Me gusta mucho, porque cambia un poco mi visión de la costumbre de sagas fantásticas a las que estoy acostumbrado. También lo es Canción de Hielo y Fuego, lo sé, y es probable que esté mejor escrita también, y que sea mucho más interesante, pero estos dos libros me han gustado especialmente. Más el segundo. Procedo al tema.

Empieza en una posada, y más allá del silencio triple, con el mayor de esos tres silencios, el del dueño de la posada, están sus ojos, que parecen pertenecer a un hombre mucho mayor que el que dirige el lugar. Tras unos capítulos, empieza a contarle a un escribano que iba en su búsqueda la historia de su vida. La vida de un hombre que había desaparecido; no había desaparecido, sin embargo, el mito. Al parecer, el muchacho pelirrojo de ojos de colores cambiantes, dependiendo de su estado anímico, es el culpable de la horrible situación en la que se encuentra el país, según declara él mismo. Relatará su historia en primera persona, incluyendo muchísimos detalles gracias a una memoria privilegiada, como la de Ted Mosby. No voy a hacer ninguna crítica negativa con respecto a la serie de TV, solamente diré que el tema de la serie me parece bueno, pero se les ha ido de las manos al tener al menos 4 temporadas. Bueno, después de este breve paréntesis, continúo para decir que su vida ha estado de percances, de momentos de mucho dolor, y que al estar narrada en primera persona, ayuda a cogerle más cariño. Además, y a diferencia de Canción de Hielo y Fuego, sabes que en el momento presente, está vivo, por lo que no va a morir a la mitad. Puede pasarlo mejor o peor, pero sigue vivo. Empezando por la muerte de su familia (artistas, todos ellos), siguiendo con su vida en la indigencia, sus ganas de aprender en esa Universidad en la que se aprende algo parecido a lo que entendemos por magia, pasa por un paréntesis por la Universidad, cuando empieza a "vivir" un poco más, y aprende algo más allá de conocimientos que se enseñan en clase.
Un personaje carismático, enternecedor, cuyo mayor problema, en mi opinión, es la obsesión que quiere parecer amor (pero que no me lo parece) por una chica. Por suerte (y por eso quizás me guste más), en el segundo, aparece mucho menos. Y aunque el final del segundo parezca un poco precipitado, pueden sacarse detallitos, perlitas que me da gusto leer, que me hacen sentir orgulloso de haber cogido alguno de estos libros:
"No hace falta que las historias sean nuevas para que las disfrutes. Hay que son como amigos de la familia. Algunas son tan fiables como el pan.
Sin embargo, una historia que no haya oído nunca es algo raro y valioso."
/
""¿Cómo puede uno tener demasiado deseo de vivir, crecer y hacer?, pregunté. "Cuanto más, mejor, ¿no?"
Penthe sacudió la cabeza y se apartó el pelo con una mano.
"No. Es como la comida. Una comida te sienta bien. Dos comidas no te sientan mejor." Volvió a arrugar la frente. "No. Es como el vino. Una copa de vino te sienta bien, dos pueden sentarte mejor, pero diez..." Asintió con la cabeza, muy seria. "Con la ira pasa algo muy parecido. Si un hombre acumula demasiada, se vuelve como un veneno para él. Quiere demasiadas cosas. Lo quiere todo. Su mente se vuelve extraña, violenta.""
/
"No hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros. Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección."



Son, en varios momentos, lo que se puede considerar pseudofilosofía, pero guardan momentos, guardan pizcas de verdades. Son detalles alrededor de un personaje que no sabes bien por qué, pero acabas amando. He vuelto a llorar con él, y ojito con la expresión. También lo he hecho la segunda vez. O, al menos, la segunda vez sí, no recuerdo si la primera también. Pero poco importa, yo ahora estoy expectante por la tercera (y supuestamente también última) novela de la crónica. Por favor, que llegue pronto.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El mapa está(ba) mal, aunque es verdad que yo ya sé llegar.

Las paredes, oscuras, muestran un vacío lleno de palabras por escribir. Éstas serán vacías, sin más profundidad que su propia longitud, y eso no es profundo. Son como aquellos segundos perdidos, como esos minutos antes de un examen, esos otros después de clase en los que guardas los apuntes, esa siesta después de comer. Hay que aceptar que nada ni nadie es como uno piensa, ni siquiera uno mismo. Abrazaré mi negro corazón, pondré la barriga, y me pondré a dormir, a aprovechar la noche larga y llena de terrores.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cut me off

Una respiración fuerte acompaña a un silencio que atraviesa unas paredes con rayas verticales. Los dos focos de luz del techo están apagados, y la única iluminación proviene de un teléfono que, por no tener, no tiene ni teclas ni sueño. Rondan preguntas en forma de sueños por las cabezas de ambos soñadores, aunque solamente uno de ellos ha entregado su cuerpo al Hombre de Arena. No recuerda cuándo fue, pero intenta no pensar en ello. Está intentando escribir, no recordar. El brillo apagado de la pantallita induce al sueño. Algunas ideas se apagan tras reducir el ritmo; algunas frases se dejan inacabadas, pero no esta. Quizá

sábado, 15 de diciembre de 2012

I told ya

Escribo un poco. Sonrío. Escribo. Lloro. Escribo otro poco.
Con las bromas, la reescritura está siendo llevadera. No fácil, pero sí llevadera. He escrito, de ese primer capítulo que me he propuesto reescribir esta noche, la tercera parte, apróximadamente. Físicamente, digo. Porque de las casi 2800 palabras que ocupa la primera versión, ahora he escrito casi 1000. Porque si hablamos de lo que ocupa en la primera versión lo que he escrito hoy, ocupa la mitad, más o menos. Me gusta. O al menos, me gusta más. No como gusta un libro bueno de verdad, o una buena película de las que un amigo dice que "cambia la vida". Me gusta más mi forma de escribir de ahora que la de antes. No sé por qué, pero ocurre. Sí, lo sé, es muy probable que sepa motivos por los que estoy escribiendo mejor, lo sé, pero me cuesta admitirlo en alto. Como otras muchas cosas (je).
Lo que sí admito en alto es que estoy llevando yo el control, llevo yo el ritmo. Antes escribía según me pidieran los dedos, catalizadores de mi imperiosa necesidad de transmitir algo. Ese era el primordial y básico problema que tenía antes. Me costaba catalizar mis problemas y dudas a través de un modo que no fuera la escritura. Por suerte, he ido aprendiendo. He ido mejorando con el tiempo, que no cura, pero te mejora. Mejora porque nosotros queremos que mejore, porque tenemos cierta capacidad de autocrítica, porque tenemos cierta incapacidad que nos impide querernos plenamente. Y así voy, así escribo, así me muevo últimamente: de piedra en piedra, sonriendo de cara en cara que veo, pensando que, aunque los demás me vean como un loco, estoy intentando hacer una labor social que no me mejore a mí, sino también a los demás. Porque hace unas semanas sonreía para creerme la sinceridad de mi sonrisa. Ahora sonrío para creer en la sonrisa del mundo, para que nos haga cosquillas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Como un animal

Me gustan las cosas nuevas nuevas. No como las cosas viejas que redescubres, cuya "novedad" dura unos breves instantes. Me gustan más porque me dan más ideas que las viejas nuevas cosas. Sí, es cierto que despiertan antiguos olores, antiguos sabores, antiguos chistes, antiguas historias, sí; pero las nuevas nuevas cosas te hacen recordar cosas viejas, permitiéndote echarle una ojeada a esas otras cosas que no entiendes, pero eres susceptible de hacerlo.
Me gustan esas novedades que te cuentan historias a diferentes ritmos, que te cuentan historias dentro de las mismas, que las dejan adivinar de manera subliminal, o que, simplemente, te las sugiere de forma directa para engañarte o desengañarte. No decir la verdad, porque las historias no tienen que contar la verdad. No, al menos, LA verdad. Sí me gusta pensar que tiene pedacitos, puntos de un mapa que, si lo sigues apropiadamente, llegarás a otro lugar más lejano. No tiene que ser mejor, pero siempre distinto, porque ya sabes lo que dicen: "O cambias, o mueres".

domingo, 9 de diciembre de 2012

Tras 'The Sandman: Volumen 6'.

Quizá me meta demasiado en lo que leo y me gusta; quizá me entrego muy rápida y fácilmente a palabras escritas. Lo que ocurre aquí y ahora mismo es que he acabado el 6º volumen de The Sandman, llamado Destino en español. Si bien no es el final, en parte lo es. Dos veces.
Desde el primer capítulo del primer volumen me metí muy de lleno, y me dio miedo desde ese mismo momento. Desde entonces no soy el mismo, desde entonces no sueño igual. Es una obra total que, sin hablar de cosas bonitas, o sentimentales, si quieres, puedes decir que es todo amor con distintas formas. O nada de eso. Si bien es cierto que muchos libros me hacen sentir orgulloso de ser humano, nada tan contemporáneo me ha hecho sentir parecido, o nada escrito, siquiera.
No pretendo decir de qué va. Ya lo he dicho más de una vez, pero puede que haya sido un error, viendo que ya no se reedita. Por suerte, yo los he empezado a comprar poco antes de que fuera imposible encontrar en las tiendas. Por eso, cuando lo tengo entre mis manos y más o menos en el centro de mi ceja, siento una joya violándome los ojos y el cuerpo de los ojos al corazón, pasando por la espalda con un miedo que me atenaza los nervios.
Muchas gracias, Neil Gaiman.